CONJURING, THE CULT: Tan mala que es buena 

He visto una cantidad impresionante de películas malas. Probablemente demasiadas. Tantas, que es un chiste habitual de mis amigos decir que en las aplicaciones de streaming hay secciones especiales para mí con películas por las que las plataformas deberían pagar para que la gente las vea, o al menos pedir disculpas públicas.

Mi repertorio es vasto, pero tengo un "top" de las peores. Por ejemplo, cabe resaltar la penosamente conocida "Sharknado" y la gratamente desconocida "Castores Asesinos" como películas con posiciones inamovibles entre los primeros 5 lugares.

No estoy segura de incluir "This is me" de Jennifer López en mi Top, porque no entendí si es una película, un documental, un largo video musical, un absurdo reportaje, todas las anteriores o ninguna, pero si se trata de una película, sin discusión ocupa uno de los 3 primeros puestos.

Sin embargo, a pesar de ser una experta en la materia, nada me preparó para lo que vi la semana pasada.

CONJURING: THE CULT, no es simplemente una película mala. Es tan mala, pero tan mala, tan tan mala, que de hecho (y no es sarcasmo) termina siendo buena porque logra el cometido del guionista y los productores, pues lo que busca todo el que hace una película es que la vean (y que la vean completa) y una vez comienzas a ver esta atrocidad no puedes despegarte de la pantalla porque la parte más ruin del ser humano sale a flote y despierta la curiosidad por saber a qué más se atreverán, qué tan lejos llegarán en su exitoso esfuerzo por degradar el cine, y en esto definitivamente no decepciona, ya que cada escena provoca preguntar cómo diablos se atrevieron a tanto.

Además, a diferencia de muchas otras películas malas que resultan irrelevantes, ver CONJURING: THE CULT marca un antes y un después en la vida de sus espectadores, quienes sin lugar a dudas la recordarán para siempre.

A mi particularmente me cambió de manera irreversible, pues estoy convencida que un número importante de mis neuronas eligieron ese día la eutanasia para no seguir soportando semejante tortura.

Por lo anterior y otras emociones que no puedo describir con prudencia, definitivamente ver CONJURING: THE CULT no es tan sencillo como ver una película mala. Es una experiencia única, irrepetible (espero) e inolvidable.

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