Morin se propone desentrañar así, entre otros temas, la naturaleza psicológica de la imagen, la función del tiempo en la imagen fílmica, los procesos psíquicos de la participación efectiva del espectador y la diversificación de sus efectos en el resultado realmente buscado por el planteamiento estético, las relaciones entre subjetividad y objetividad en la “presencia” de los datos cinematográficos, etc.: cuestiones todas ellas que están en la base del problema de la creación de un lenguaje cinematográfico y de la naturaleza artística del cine.
Un tembloroso repiqueteo nos llama la atención. Un establecimiento entre los demás establecimientos expone enormes rostros pintados, fotografías de besos, de abrazos, de cabalgatas. Entramos en las tinieblas de una gruta artificial. Un polvo luminoso se proyecta y danza sobre una pantalla; nuestras miradas se empapan de él; toma cuerpo y vida, nos arrastra a una aventura errante; franqueamos el tiempo y el espacio, hasta que una música solemne disuelve las sombras sobre la tela, que vuelve a ser blanca. Salimos, y hablamos de las calidades y defectos de una película.
Extraña evidencia de lo cotidiano. El primer misterio del cine reside en esta evidencia. Lo asombroso es que no nos asombra. La evidencia nos «saca los ojos» en el sentido literal de la frase; nos ciega.
«Que pueda inquietaros toda cosa llamada habitual», dice Berthold Brecht. Aquí comienza la ciencia del hombre. Aquí debe comenzar la ciencia del cine.
12
EL CINE O EL HOMBRE IMAGINARIO
El arte del cine, la industria de las películas no son más que partes emergidas de nuestra conciencia de un fenómeno que debemos captar en su plenitud. Pero la parte sumergida, esa evidencia oscura, se confunde con nuestra propia sustancia humana, que es también evidente y oscura, como el latido de nuestro corazón, las pasiones de nuestra alma. Por eso, como dice Jean Epstein,' «ignoramos todo lo que ignoramos del cine».
Agreguemos, o más bien deduzcamos: ni siquiera sabemos lo que sabemos de él. Una membrana separa al homo cinematographicus del homo sapiens, al igual que separa nuestra vida de nuestra conciencia.
El propósito de nuestra investigación es interrogar al cine, considerarlo en su totalidad humana. Si es demasiado ambicioso se debe a que también lo es la necesidad de la verdad misma.
El presente volumen es una tentativa y elucidación, segúnun método de antropología genérica que se resiste de estar expuesto in abstracto: sólo se justifica por su eficacia informativa de la unidad y complejidad del fenómeno estudiado.
Hemos podido realizar este trabajo gracias al Centre National de la
Recherche Scientifique, al que damos las gracias por habernos permitido emprenderlo y proseguirlo en el marco de las investigaciones del Centre d'Études Sociologiques. Agradecemos a los que, con su apoyo, nos han proporcionado el bien más precioso que podían concedernos: confianza y libertad. Son los señores Max Sorre, Etienne Souriau y el primer jefe Georges Friedmann. Una especial gratitud nos liga a Georges Fried-mann; es natural que a él vaya dirigido el homenaje de este libro. Pues la vida aveces suele verse como una blanca espuma.
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