Sistema de dominación del mundo cinematográfico (segunda parte): ¿acaso este mundo es alérgico a nosotros? 

El aviso "[Misión principal: encontrar a Wendy]" permaneció congelado en la pantalla del teléfono de Julio. Sin importar cuánto intentara, no podía utilizar su teléfono para nada, ni siquiera apagarlo.

"¿Qué está pasando...?". Julio recordaba estar en su departamento antes, en bancarrota y desesperado, cuando su casero le ordenó empacar todo e irse. Sin ninguna otra opción, agarró la tarjeta de presentación que le había dado el misterioso extraño hacía un mes. Cuando escaneó el código QR en el dorso de la tarjeta, se desmayó.

"¿Acaso este es algún tipo de reality show como El juego del calamar?", pensó. La serie de Netflix, con un protagonista desesperado que participa de un juego mortal, se hizo viral hace un par de años. Aunque su segunda temporada fue un fracaso, muchos productores habían adaptado conceptos similares para reality shows, como Beast Games. Nadie murió de verdad en estos contextos, pero el gran premio monetario cautivó a una audiencia masiva.

De cualquier forma, Julio se negaba a trabajar sin un contrato o remuneración. Incluso para un reality show, necesitaba saber el monto del premio.

Puede que un soñador trabaje gratis, pero una billetera vacía no deja lugar para los sueños.

Julio le seguía preguntando a las personas que pasaban dónde estaban los "productores", pero se le quedaban mirando de forma extraña o lo desestimaban como un loco. Al final, se rindió, desplomándose inmóvil sobre el banco. Sus ojos estaban fijos en la atracción de las sillas voladoras frente a él, donde las personas gritaban de emoción. Mientras miraba tanto a las personas en el juego como a quienes esperaban en la fila, una joven pareja llamó su atención. Se destacaban por sus atuendos llamativos y gafas de sol absurdamente grandes, mientras se tomaban fotos entre sí con una cámara digital.

Cuando llegaron al frente de la fila, el guardia de seguridad señaló los letreros de "Prohibido usar anteojos" y "Prohibido sacar fotografías" de la entrada. El hombre se encogió de hombros con indiferencia antes de guardar sus gafas de sol y cámara digital. Luego, se giró para mostrarle a su novia una mini cámara espía 110. Si bien Julio no podía identificar el modelo específico, sabía que estas cámaras de los años 70 habían dejado de producirse hacía años.

―Claramente, están muy empeñados en verse geniales sin saber qué están haciendo. No solo están usando gafas de sol de noche, sino que ese hombre no parece darse cuenta de que su cámara espía 110 no capturara nada en la oscuridad sin un flash ―murmuró en voz baja.

En ese momento, Julio tuvo una visión repentina de la cámara volando de la mano del hombre, pero su teléfono interrumpió sus pensamientos con una vibración abrupta.

[Advertencia: El índice de sincronización ha bajado a un nivel alarmante]

[Acérquese al objetivo para recalibrar la sincronización o experimentará la reacción de rechazo]

―¿Rechazo? Vamos, ¿crees que quiero estar aquí?

Julio leyó las advertencias con desdén. Estaba escaneando sus alrededores en busca de cámaras escondidas cuando la pantalla de su celular comenzó a emitir una luz roja y a vibrar en ciclos rítmicos que imitaban el patrón respiratorio de una persona enojada. Julio permaneció inmóvil. Durante la universidad, había trabajado en empleos temporales de shows pequeños donde quienes le pagaban explotaban su estatus como estudiante internacional para robarle sus salarios. No podía quejarse ya que ser atrapado trabajando ilegalmente significaba ser deportado. Tampoco podía arriesgarse a presentar quejas, ¿quién sabe si eso le costaría oportunidades laborales futuras?

Las vibraciones del teléfono se intensificaron y cada pulso duraba más, como si estuviera insistiendo con que su advertencia no era una broma. Si bien Julio estaba intranquilo, se negaba a rendirse. Necesitaba dinero y no podía permitirse desperdiciar una oportunidad de defenderse a sí mismo.

Luego de tres vibraciones largas, la luz roja y las pulsaciones cesaron. Julio recibió una nueva alerta.

[Advertencia: Reacción de rechazo acercándose al nivel de peligro 1]

Debajo de la alerta, había una barra de progreso dividida en tres segmentos, con el ícono de una calavera moviéndose lentamente del primer segmento al segundo.

Un niño de unos cinco o seis años salió de entre la multitud, dirigiéndose directamente a Julio con un martillo inflable. Miró al niño, preguntándose si este "peligro" no era más que una humillación pública.

El niño se tambaleó hasta Julio, levantó el martillo y golpeó su frente repetidamente mientras gritaba "¡Muere, muere, muere!".

Julio se rio. No podía imaginar qué audiencia se entretendría con un show tan aburrido, pero él había tenido suficiente. Empujó el martillo del niño y se paró para irse cuando, repentinamente, se le pusieron los pelos de punta: algo pequeño se acercaba volando desde arriba.

"¡Agáchate o morirás!". En ese instante, los instintos de Julio tomaron el control mientras su cuerpo se movía. El objeto rozó su cabeza y se estrelló contra el banco detrás de él, dejando un gran cráter. Si no se hubiera levantado antes, ese hubiera sido su cráneo.

Al mirar hacia adelante, vio al turista que había escondido la cámara para subir al juego. El hombre seguía sentado en la silla voladora, mirando en dirección a Julio, pero la cámara ya no estaba en sus manos.

―Demonios… ―maldijo Julio.

―Casi me matas, ¿sabes? ―gritó, pero el hombre no podía escucharlo: el juego ya se lo había llevado lejos.

―¡Perdón! ―Interrumpió la voz de una mujer― Es bastante travieso, pero no creo que haya intentado matarte.

Julio se dio vuelta para encontrarse con la madre del niño hablándole.

―Oh, no, está bien, no estaba hablando de él, sino de… ―Julio intentó explicarse, pero su teléfono lo interrumpió con vibraciones cada vez más violentas.

[Advertencia: Reacción de rechazo acercándose al nivel de peligro 2]

Ya sea que el teléfono fuera lo suficientemente inteligente como para saber que Julio no lo revisaría o la situación fuera grave de verdad, esta vez emitió el mensaje con una voz mecánica.

Julio miró a la mujer frente a él, que parecía ignorar cualquier cosa inusual.

―¡Cuidado! ―gritó la mujer de repente. Un escalofrío recorrió la espalda de Julio mientras se giraba: la muñeca de la Parca que estaba colgada sobre el poste se había caído y su afilada guadaña apuntaba a sus ojos.

―Mierda. ―Julio sabía que debía esquivarla, pero su cuerpo no se movía.

De repente, una fuerza poderosa jaló su brazo, tirando su cuerpo a un lado. La guadaña de la Parca golpeó el piso, creando una lluvia de chispas. Si lo hubiera golpeado, habría perdido un ojo o peor.

―¡Corre! ―gritó una voz familiar.

Julio se paró rápidamente y corrió, arrastrado por su salvador. Este lugar estaba seriamente maldito. Olviden el dinero del premio, salir con vida era más importante. A juzgar por la silueta frente a él, su salvador parecía ser alguien a quien conocía.

La persona corría sin aliento, pero no disminuía el ritmo. Julio se dio cuenta de que se estaban dirigiendo a la zona de la montaña rusa.

[Acercándose al objetivo, recalibrando sincronización...]

[Porcentaje de sincronización 45 %...]

[Porcentaje de sincronización 98 %...]

[Sincronización de las partículas del destino completa]

[Reacción de rechazo eliminada]

[Sistema de dominación operando con normalidad]

[La misión principal ha sido actualizada: salvar a Wendy]

Luego de escuchar estos nuevos avisos de voz, la persona delante finalmente paró, respirando con dificultad. Julio lo reconoció: era su buen amigo.

―¡Max! ¿Qué haces aquí?

Max levantó su mano, pidiéndole a Julio que le dejara recuperar su aliento antes de responder. Como era mucho más corpulento que Julio y a pesar de sus caminatas regulares luego de cenar, correr lo había dejado sin aliento.

―Te traeré agua ―le ofreció Julio, pero Max lo agarró y negó con la cabeza para impedir que se fuera.

Finalmente, Max habló luego de recuperar el aliento.

―Escucha, Julio. No estamos en nuestro mundo, por lo menos no en la Tierra en la que vivimos.

―¿Qué?

―¿Has visto las películas de Destino final?

―Por supuesto. Todas siguen el mismo patrón: el personaje principal anticipa un accidente letal y se salva a sí mismo y a otros de morir. Luego, alguna fuerza sobrenatural los persigue, creando accidentes elaborados para matar a todos los que escaparon.

―Bueno, estamos en una dimensión alternativa que sigue las mismas reglas. Específicamente, las de Destino final 3. Mira a tu alrededor, este es el parque de diversiones de la primera escena de la película, con cada detalle exacto.

Julio miró hacia la entrada de la montaña rusa, la atención al detalle era impresionante. La grotesca cabeza roja de un demonio vociferaba la familiar frase: "Te veré pronto".

Antes de que Julio pudiera hablar, Max se apresuró a continuar, preocupado de que Julio no le creyera.

―Tu teléfono no tiene señal, ¿no? Y no hay wifi. Eso es porque estamos en 2005, no en 2025. No pertenecemos a este lugar y la reacción de rechazo está intentando expulsarnos de él. No sé exactamente por qué, pero cuando nos acercamos a Wendy como lo pidió el sistema, la reacción de rechazo desapareció.

―Espera, Max. ¿Cuánto te pagaron?

Los ojos de Max se agrandaron por la sorpresa mientras miraba a Julio. Levantó ambas manos y las apoyó firmemente sobre la cabeza de Julio.

―¡Despierta, Julio! ¡Deja de soñar! ¡Moriremos si sigues haciendo esto! ―gritó Max. Luego, tomó el teléfono de Julio y lo arrojó lejos.

―¡Hey! ―gritó Julio.

―Revisa tu bolsillo.

―¿Eh? ―Julio tocó su bolsillo. Su teléfono seguía ahí, completamente intacto.

―Como dije, apenas puedo entender todo lo que está pasando, pero… ―Max tomó a alguien que pasaba―. Hey, tú. ¿Puedes ver lo que sostiene mi amigo?

Julio le mostró el teléfono.

―¿Nada? ―dijo la persona, con desconcierto.

―Mira con atención. Está sosteniendo un teléfono, ¿no?

El hombre se acercó más, frunciendo las cejas mientras se esforzaba por divisar qué tenía en frente.

―¡Ah, es un Nokia 8800! Qué extraño. No podía ver nada hace un segundo. ¿Estás haciendo un truco de magia?

―Okey, gracias.

Max lo dejó ir y ahora era el turno de Julio de sorprenderse. Claramente, estaba sosteniendo un celular inteligente con pantalla táctil, no un anticuado Nokia 8800.

―Como puedes ver, no son capaces de comprender cosas que no pertenecen a este mundo.

―Santo cielo… ¿Realmente viajamos en el tiempo? ¿Pero cómo sabes tanto sobre esto? ―preguntó Julio.

―¿Recuerdas a Steve?

―Por supuesto, él fue quien dijo que mi guion apestaba.

―Bueno, eso ya no tiene por qué molestarte. Murió en un accidente por esa reacción de rechazo y su cuerpo fue eliminado por algún tipo de fuerza misteriosa justo enfrente de mí, sin dejar rastro.


Sistema de dominación del mundo cinematográfico (tercera parte): el desafío de la misión secundaria

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.