Crítica de "M3GAN 2.0": desinteligencia artificial 

Cada vez llegan a la pantalla grande más historias donde la inteligencia artificial (IA) se presenta como antagonista. No es algo nuevo; hay ejemplos de hace décadas que incluso son consideradas obras maestras. Sin embargo, este tópico se está volviendo cada vez más común, y ya no se sitúa en un futuro distópico a 50 años, sino en un presente mucho más cercano.

Quienes mejor abordaron este tema recientemente fueron Tom Cruise y Christopher McQuarrie en las dos últimas entregas de Misión Imposible, así como Joseph Kosinski, director de Top Gun: Maverick. Ellos destacan cómo la tecnología, en toda su extensión, busca desplazar a las personas, dejando de lado ese elemento humano tan único y esencial en cualquier ámbito. En el caso de Misión Imposible, incluso se plantea una lectura sobre cómo lo sagrado y trascendental intenta ser sepultado por la IA. También pienso en Ready Player One, que aborda el tema desde otra perspectiva.

Sería interesante analizar cuándo comenzó este boom en esta década, pero hay una película reciente que me parece especialmente inspiradora, sobre todo como antecedente de M3GAN: me refiero a Child’s Play, el remake de Chucky de 2019. Esta versión se aparta de la saga original para ofrecer algo totalmente contemporáneo, quizás demasiado distinto del Chucky clásico que muchos, incluyéndome, seguimos amando. Aun así, es una muy buena película. En esta historia, el muñeco se conecta con todos los dispositivos del hogar e incluso reemplaza el rol materno. Este “amigo incondicional” termina malinterpretando las instrucciones del niño y, al sentirse marginado, toma acciones claramente malvadas.

Algo similar ocurre en M3GAN. Los conceptos son bastante parecidos: nuevamente hay una familia fragmentada que luego intenta recomponerse. La tía de la niña es la diseñadora de la muñeca, por lo que asume un rol que recuerda al de la madre de Andy en Chucky. La primera parte de M3GAN está claramente anclada en el terror.

¿Y qué pasa entonces con esta secuela? M3GAN 2.0 puede generar desconcierto al inicio. Parece otra cosa… y lo es. A medida que avanza, uno acepta el nuevo código de la película, me refiero a ese giro del terror hacia la acción. Hicieron “la gran Alien”: pasaron de Ridley Scott a James Cameron. En este caso no cambian de director, pero sí de género. Es algo poco común. No sé si fue la mejor decisión, pero funciona. Desde el primer minuto se nos presenta a otro villano, lo que cambiará —o al menos pondrá en duda— nuestra relación con M3GAN. Algo similar ocurría en Terminator, que también pasó del terror a la acción.

No creo que esta segunda parte supere a la primera, pero está claro que apuestan a que M3GAN pueda sostener una saga por sí sola. Art, el payaso, por ejemplo, tan querido como es, vive y se nutre exclusivamente de su género. Siendo incluso más icónico que M3GAN, no puede salir del slasher. ¿Qué será de M3GAN? No lo sé. Tiene menos ideas que su predecesora, se ríe más de sí misma —aunque no tanto ni con la misma eficacia que Destino Final o The Monkey, por ejemplo—, y se detiene menos, porque si lo hiciera, la trama podría desmoronarse.

Está bien: cine de género, más que correcto. Igual, lo digo con todo cariño, el estreno que realmente estoy esperando es el de la nueva película de Brad Pitt… que, por supuesto, tendrá su video.

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