Coraline y la puerta secreta. 

Nunca entendí el miedo que sentía cada vez que veía está película, se supone que es para niños. Pero era real, hay estaba no era un miedo de algún peligro, era más intangible algo más profundo menos real.

A veces me sentí como ella curiosa, incapaz de regresar luego de cruzar alguna puerta, como esa conversación sobre divorcio que escuché sin querer, al cruzar y contar algo superficial sobre mi día, pero me cambio la vida.

A veces también quería ser vista o escuchada, muchas veces me paso igual que a ella, con mis ojos llenos de ilusión corría a alguno de ellos, para hablar, contar o preguntar algo pero siempre recibía la misma respuesta: “hoy no estoy cansad@ o estoy trabajando”, me vi en ella buscando atención y siendo despachada solo con miles de llaves para que no molestará.

También fue soñar con la Epifanía de unos padres amoros, que se interesarán por mis intereses, a veces como niños es tan fácil soñar desear esas pequeñas cosas que ahora como adultos entendemos que hay cosas de las que muchas veces no tenemos el control.

A veces estás cosas se convierten en nuestros mayores temores, nuestro mayores arrepentimientos.

Muchas veces me vi como ella, soñadora, revoltosa, con preguntas incómodas que a veces no tenían respuestas.

Pero entendí que por más sueños y esperanzas no podemos vivir de ellos, o nos pasará como Coraline.

Siempre pensamos que lo logro, que venció a la bruja mala y escapo, pero no ella nunca logro escapar y fue el mismo que actuó de guía, que nos demostró que aun estaba en la ilusión de la bruja.

Siempre soño con esa familia, siempre soño con ese jardín, soño con ser vista escuchada.

Aún siento esos nervios al ver está película, al entender que muchas veces nos quedamos atrapados en el pasado, en los recuerdos, en los sueños y no vemos que estamos en un bucle de tiempo.

Que por más que solemos intentar salir de el, nos arrastra de nuevo y no logramos salir de allí.

Quiero pensar que escapo, que lo logro, pero cada vez que la veo me doy cuenta que jamás podría escapar de ella misma.

Otra prueba de esto no es solo el gato, la madre y la otra madre tienen narices diferentes

Son pequeños detalles que cuando somos jóvenes no tomamos en cuenta, y solo pensamos en ese final feliz, donde por fin logra salir, y tener esa familia con la que siempre soño.

Igualmente los tres niños con sus tres tesoros, nos demuestra que como niños también podemos ser codiciosos, también ese deseo de tener lo que deseamos no nos deja pensar con claridad, pero que claridad puede tener un niño que no piensa aún en consecuencias.

Así que si la vida perfecta no existe y Coraline no salió de la fantasía, de la Epifanía de tener unos padres amoros, de tener un jardín hermoso, solo eran sueños, sueños que le costaron su alma, sus ojos, y la telaraña 🕸️ de la bruja, la atrapó para siempre en la fantasía de libertad que le dejó.

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