Con una diferencia de menos de dos años de edad, dos actores norteamericanos, hoy sexagenarios, continúan rivalizando con películas de fuerte impacto en la boletería.
Tom Cruise, el mayor, volvió a ser uno de los mayores atractivos del Festival de Cannes con el octavo y aparentemente último capítulo de Mission: Imposible, cuya inconfundible música fue compuesta por Lalo Schffrin, lamentablemente fallecido hace poco tiempo. Pero su fama es de más larga data ya que la misma se inicia diez años antes de la primera Mission: Impossible, cuando Tony Scott lo dirige en Top Gun. Su secuela, que agregaba al título original el término Maverick, también tuvo su estreno mundial en Cannes (2022), mostrando la debilidad que el Festival francés tiene por el actor.
Esta nota analiza la filmografía del otro actor contemporáneo de Cruise que es capaz de competir con él en la taquilla mundial. Atrás han quedado actores, también nacidos en los primeros años de la década del sesenta, como Johnny Depp y mucho más aún Sean Penn.
Es obvio que el rival de Tom Cruise al que nos referimos es Brad Pitt y si hubiera que agregar alguna otra figura del mismo calibre del dúo mencionado, la elección caería en Leonardo DiCaprio, aunque vale señalar que es bastante más joven ya que nació en 1974.
William Bradley Pitt nació en Oklahoma el 12 de diciembre de 1963 y su primera película importante es casi treinta años posterior. Thelma & Louise (1991), de Ridley Scott, en verdad debe su fama a que la dupla central la integraban dos mujeres. Las protagonistas eran Geena Davis y Susan Sarandon, que deciden pasar solas un fin de semana en una casa de campo. Sus caracteres son muy diferentes y será la actitud arrebatada de Thelma (Davis) las que las llevará a estar fuera de la ley, hasta un célebre final en el Gran Cañon del Colorado. Se trata de un temprano film feminista, donde sobresalen actores de reparto como Harvey Keitel (un comprensivo policía), Michael Madsen (de reciente deceso) como la pareja de Louise y Brad Pitt como un simpático compañero (y ladrón).

Dos años después, Pitt coprotagoniza Kalifornia, del debutante Dominic Sena, otra “road movie” en que su personaje es más oscuro que el antes mencionado y cuya pareja es Juliette Lewis.
Un salto importante en su carrera ocurre en 1994, cuando Neil Jordan (The Crying Game) dirige Entrevista con el vampiro, en que comparte, por única vez en su vida, protagonismo con Tom Cruise. En el duelo actoral se impone Pitt, pero quien se lleva las palmas es una muy joven Kirsten Dunst. Ella comparte con ambos el gusto por la sangre, en un film basado en la obra homónima de Anne Rice, resultando un “deslumbrante cóctel de horror y perversión”, palabras del recordado, por este cronista, crítico Alberto Farina.

David Fincher dirigirá en tres oportunidades a Pitt, siendo las dos primeras sendas obras estupendas: Se7en (Pecados capitales) y The Fight Club, de 1995 y 1999 respectivamente. En la primera interpreta a uno de los detectives (el otro es Morgan Freeman) que van tras la pista de un psicópata que comete crímenes basados en los pecados capitales. En El club de la pelea, comparte protagonismo con Edward Norton, como un extravagante anarquista vendedor de jabones (Pitt), con quien funda el club del título, en el que hombres insatisfechos con la vida descargan su rabia golpeándose entre sí.

Su primera nominación al Oscar (de reparto) fue en 1995 cuando el norteamericano Terry Gilliam lo dirigió en Twelve Monkeys y donde el intérprete principal era Bruce Willis (ignorado a la hora de las nominaciones). La acción empezaba en 2035, en que la Tierra había sido asolada por un virus mortal que solo afectaba a los humanos. El 99% de estos habían muerto, mientras que los sobrevivientes vivían bajo tierra, estando la superficie poblada por animales salvajes. Cole (Willis), que cumple cadena de por vida, es enviado en un viaje del tiempo hasta 1996 para investigar lo ocurrido durante la epidemia mortal. Se topará con el insano Jeffrey Goines (Pitt), hijo de un científico y premio Nobel, descubriendo la vinculación de una banda de ecologistas (el ejército de los 12 monos) con la devastación de la Tierra. Basada libremente en el mediometraje experimental de Chris Marker, La jetée, tiene entre otras, música de Piazzola y recurre a imágenes de Vertigo, a las que relaciona con el personaje de Madeleine Stowe, una psiquiatra que viaja en el tiempo con Cole. Obra madura de Gilliam, a quien se asocia con los británicos Monty Python, cuando de hecho solo codirigió con ellos su película inicial, conocida también como Los caballeros de la mesa cuadrada.

Más rica en lo visual que en su temática, Siete años en Tibet (1997), del francés Jean-Jacques Annaud (El nombre de la rosa), fue filmada mayormente en Mendoza. Brad Pitt es Heinrich Harrer, un alpinista austríaco, egoísta y nazi, que intenta llegar al pico del Nanga Parbat en el Himalaya, pero fracasa en su intento y cae prisionero de los ingleses en 1939. Logra escapar en 1944 y traba amistad con un joven Dalai Lama de apenas seis años en Lhasa, asumiendo una actitud paterna y de educación, hasta que la invasión china de Mao al Tíbet, lo obliga a retornar a Austria.

Ya en pleno siglo XXI, Steven Soderbergh lo dirige en cuatro oportunidades comenzando con el remake de Ocean’s Eleven de Lewis Milestone de 1961, que tenía al célebre clan Sinatra entre sus protagonistas. En la nueva versión de 2001 (y dos secuelas de 2004 y 2007), acompañan a Pitt entre otros: George Clooney, Julia Roberts, Andy Garcia, Matt Damon y Elliott Gould. La temática es similar a la original: el robo de un casino en Las Vegas, siendo la primera la más lograda con Clooney, personificando a Danny Ocean (Sinatra en la original).
El periodo 2006 a 2020 es el más rico en la filmografía de Brad Pitt, veinte películas, incluyendo el Oscar como mejor actor de reparto en 2019 con Once Upon a Time in Hollywood (Había una vez…en Hollywood). Tarantino ya lo había dirigido en 2009 en Inglorious Basterds (Bastardos sin gloria) y solo un realizador como el autor de Pulp Fiction podía darse el lujo de traicionar la historia en los finales de ambas obras.

Además de Babel (2006) de Alejandro González Iñárritu y El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007) de Andrew Domink, David Fincher dirigió nuevamente a Pitt en 2008 en El curioso caso de Benjamin Button, junto a Cate Blanchett, en el que fue su segunda nominación al Oscar. La película tuvo un total de trece nominaciones, aunque solo ganó en tres rubros menores.

En el año 2011, dos títulos impactan por diferentes razones. El primero es, The Tree of Life, del irregular Terrence Malick (Days of Heaven, The Thin Red Line), quien concreta seguramente su obra más ambiciosa. Al principio se refiere a temas filosóficos como el origen del universo y dudas existenciales como la vida, la muerte y Dios. Luego se traslada a Waco, Texas, en la década del ’50, en que Jack O’Brien vive junto a sus padres (Brad Pitt y Jessica Chastain) y recuerda la muerte de uno de sus dos hermanos, a la edad de 19 años. Años más tarde, Jack (Sean Penn), ya adulto, rememora a su familia y en particular a su padre, cuya dureza lo llevó a odiarlo y desearle lo peor. Al final, se lo ve a Jack errando (¿mentalmente?) por una playa cruzándose con varias personas, incluyendo sus padres, que se funden en un abrazo. Estéticamente la película se beneficia con la fotografía de Emmanuel Lubezki y la música de Alexandre Desplat.

La otra película de 2011 y que le valió otra nominación al Oscar fue Moneyball (El juego de la fortuna), de Bennett Miller, film consagrado al béisbol, en que su Billy Beane (existió realmente), el gerente general de los Oakland Athletics, ante el fracaso deportivo, imagina retirarse. Pero su suerte cambiará cuando conozca a Peter Brad (Jonah Hill), un economista y experto de las estadísticas, que mediante algoritmos (el “Moneyball” del título) le mostrará como comprar jugadores baratos y en definitiva “underrated”.

Luego de un rol menor en 12 Years a Slave (2013) del inglés Steve McQueen, que ganó el Oscar a mejor película, Pitt sobresale dos años después en The Big Short (La gran apuesta), de Adam McKay, con un gran reparto, junto a Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling y Marisa Tomei. Ambientada durante la catástrofe financiera de 2008, ellos conforman un grupo de expertos en finanzas, que al atisbar la proximidad de la burbuja inmobiliaria deciden, en su mayoría, sacar beneficio de la misma. Pese a la gravedad de su temática, entretiene del inicio al fin, ganando un Oscar como mejor guion adaptado.

En los últimos diez años, la estrella de Brad Pitt no se ha opacado con algunas buenas interpretaciones como Ad Astra (2019), de James Gray, que compitió en el Festival de Venecia y donde ganó Joker de Todd Phillips.

A su “rival” histórico (Tom Cruise) tampoco le ha ido mal y es probable que la figura más destacada en la actualidad sea Leonardo DiCaprio, con quien compartió cartel, en la última película de Tarantino. Pero es necesario tener en cuenta que el actor de Titanic es once años menor.
rueba de su vigencia es la recientemente estrenada F1: la película de Joseph Kosinski, que curiosamente también dirigió a Cruise en Top Gun: Maverick y en la anterior e inferior Oblivion: el tiempo del olvido (2013). F1, sin ser una gran película, impacta por la calidad de sus imágenes, la emoción que transmiten las carreras, siendo sostenida por la interpretación de Brad Pitt.




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