La primera película sobre dinosaurios que me haya sorprendido fue JURASSIC PARK, dirigida por el famoso Steven Spielberg, del año 1993. La sorpresa fue debido a que íbamos con un grupo de amigas a ver una película familiar sobre dinosaurios; cuando empezamos la fila de entrada, notamos que casi todos los asistentes eran padres de familia con sus niños pequeños y hasta algunos llevaban sus dinosaurios de juguete. No pasaron 15 minutos de película, cuando ya todos estábamos gritando, los niños llorando y la sala se desocupó casi totalmente, por el trauma que ocasionó. Aunque la película tenía algunos toques humorísticos, la mayor parte del tiempo era angustia y tensión. Sin embargo, es mi película favorita de dinosaurios, porque me mantuvo, como espectadora, siempre en alerta hasta el final. Gracias a esta experiencia, disfruté las siguientes películas de la saga de JURASSIC PARK, pero ninguna como la primera.

Cuando terminamos de ver esta película, comentamos con mis amigas, cómo sería el mundo si los dinosaurios existieran y, definitivamente no podríamos convivir con esta especie de animales, ni siquiera con los herbívoros, porque, aunque no representarían peligro para nuestra existencia, si seríamos un peligro para ellos, por la sobrepoblación humana, que necesita cada día más espacio para vivir, invadiendo, contaminando y acabando con el hábitat de la fauna silvestre. Es más, en las siguientes películas de JURASSIC PARK, se muestra claramente la verdadera intención del hombre sobre los dinosaurios: venderlos, manipularlos genéticamente para convertirlos en armas de guerra o como atracciones de parque temático.
Por otro lado, tenemos estos dinosaurios carnívoros, que no perdonan nada, por lo tanto, no existiría la especie humana, debido a que seríamos parte de su alimento, hasta nuestra completa extinción.
Sin embargo, contestando a la pregunta: ¿Qué harías si los dinosaurios vivieran hoy?, yo estaría con un grupo de personas, no sé cuántas, viviendo en refugios escondidos y alejados de estos animales, buscando alimento y sustento a escondidas, tal como lo hacen los animales que se sienten amenazados por sus depredadores. Así, en esa realidad alterna, los seres humanos no seríamos la amenaza, sino que formaríamos parte de los seres en peligro de extinción. De todos modos, la especia humana, como todas las especies, ha demostrado, que su instinto de supervivencia lo impulsa a adaptarse al entorno que le toca en ese momento, y ha logrado superar retos inimaginables, movida por su deseo de preservación.
Desafortunadamente, esta “realidad”, demuestra que lo mejor es seguir viendo a los dinosaurios en documentales, películas y museos, y que nuestra coexistencia con ellos, se quede únicamente en la imaginación. Aunque el hombre, a través de la historia siempre ha demostrado que puede dominar el mundo, en este caso, con los dinosaurios, sería una batalla de fuerzas, donde por obvias razones, seríamos lo perdedores.
Esta clase de películas sobre dinosaurios, siempre terminan en tragedia, es decir, ninguna muestra el triunfo del hombre sobre esta especie o la armoniosa convivencia con ellos, por lo tanto, definitivamente, es mejor dejarlos quietos y recordados como animales que vivieron en este planeta en un tiempo muy lejano.


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