TRASH (La vida entre la basura )  

El vertedero de Gramacho en Río de Janeiro, es el escenario Trash, es un hogar tóxico y peligroso para 5.000 personas. Tres recolectores de basura explican cómo se ganan la vida allí.

En el camino, deberán distinguir entre amigos y enemigos, juntar las piezas del rompecabezas para entender la historia .

cuenta la historia de tres catadores adolescentes en Río que hacen un descubrimiento en la basura que pone sus vidas patas arriba. Con su agradable mezcla de aventura y la cómoda moralidad de adorables niños contra un sistema malvado, la película inevitablemente se describe como un Slumdog Millionaire brasileño.

Sebastiana, de 35 años, empezó a hurgar en la basura a los 14. En aquel entonces, dice, cualquier cineasta habría visto el vertedero como la imagen perfecta del infierno. Se despertaba a las 4 de la mañana, salía con una linterna y no volvía a casa hasta las 10 de la noche. El trabajo era sencillo pero agotador: cribar y clasificar la basura para encontrar cualquier cosa que pudiera reciclarse (bolsas de plástico, latas de aluminio, alambre de cobre, cartón, periódicos), llenar tantas bolsas como fuera posible y transportarlas a los camiones que la esperaban. En una semana productiva podía ganar hasta 300 reales (unas 75 libras).

Nos revelará nada nuevo, no transgredirá nuestro alma ni hará que trascienda nuestro espíritu. En cambio simpatizaremos enseguida con los niños que representan a la extrema pobreza (no, no se imaginen favelas, que en comparación en el vertedero en el que vive, trabajan y comen los niños protagonistas, son el ejemplo de urbanismo amplio, de espacios abiertos y lujo), y hará que resuene con fuerza las ganas que tenemos algunos de que un alma caritativa meta una patada en el culo a tanto corrupto, tanto fiscal corrupto, tanto legislante corrupto y tanto sinvergüenza colega del corrupto.

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