De amistades entrañables entre personas y seres bien distintos está el cine reciente y pasado bien poblado, y sin embargo… la experiencia nos sigue demostrando que las afinidades improbables, desarrolladas en el contexto y en los tonos adecuados, siguen siendo la perfecta raíz de tramas que, por lo demás, pueden caminar por rumbos muy distintos, como la crítica social, la reflexión sobre la identidad o sobre la necesidad de tolerancia.
Ese es el caso de Green Book, último filme de Peter Farrelly, el director detrás de Algo pasa con Mary, Dos tontos muy tontos o Yo, yo mismo e Irene; esto es, un buen conocedor de las fórmulas argumentales simples y desgastadas. Con él ha sucedido lo extraordinario: no solo un relato de trama y desenlace esperables nos mantiene en vilo, nos hace reír y nos emociona, sino que ha creado una película que es en sí misma un estado de ánimo en el que las buenas intenciones no excluyen el humor políticamente incorrecto. Hace compatibles la denuncia del racismo, y del rechazo en general al diferente, con la mirada tierna hacia quien mantiene esos prejuicios por inercia y logra evolucionar, y lo consigue con agudeza y con inteligencia, de modo que no podamos reprochar ni excesos de buenísimo ni falta de interés.
Los protagonistas de la obra de Farrelly son Tony Lip, un italoamericano del Bronx que mantiene a duras penas a su extensa familia, de personalidad dura, un tanto violenta y primaria pero de buen corazón, y Don Shirley, genio negro del piano y hombre hecho a sí mismo, culto, autoexigente, refinado y solitario. Va a emprender una gira por el sur de Estados Unidos y contrata a Lip como chófer, con la esperanza (acertada) de que le defienda de la violencia que puede sufrir fuera de los escenarios, porque ese es otro asunto importante al que se refiere Green Book: la hipocresía que hizo que el pianista al que se aplaudía no pudiera compartir con su público baño o mesa en el restaurante (o la que hoy hace que aceptemos en mejor o peor grado al inmigrante según su cartera o su pericia con un balón de fútbol). Los dos poseen lo que al otro le falta; lo que, en un principio, ninguno es consciente de necesitar.
Una de las frases utilizadas en esta película fue este ("El mundo está lleno de gente solitaria que tiene miedo de dar el primer paso")
Como otro comentario , presupuesto fue de 23 millones de dólares , Este film recaudo un total de 236 millones .
Una amistad que pudo contra el racismo y la critica de los demás.




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