Han pasado tres años desde que la luz de la Llama de Aion purgó las sombras y reconstruyó las Cinco Torres Eternas. Luminara florece nuevamente… pero los ecos de Lyra aún recorren los vientos. Muchos creen que son leyendas, murmullos sin sentido. Kael no. Él sabe que su voz sigue ahí, atrapada entre los velos del mundo.
Capítulo 1 – El susurro en la lluvia
Una tormenta cubre Mar de Bruma cuando Kael escucha claramente una frase entre los truenos:
"Kael… no todo está terminado". El guerrero, ahora capitán de la Guardia de la Torre Central, siente un escalofrío. Las luces de la ciudad parpadean, como si una sombra invisible las atravesara.
Esa misma noche, Nivren aparece en su puerta. Ya no es el ladrón burlón de antes: su pelaje está ennegrecido en mechones y sus ojos parecen más viejos. Trae noticias alarmantes: en el Bosque de los Susurros, los árboles han dejado de hablar… y en su lugar, un silencio sofocante reina.
Capítulo 2 – El velo roto
En su viaje al bosque, Kael y Nivren descubren un fenómeno inquietante: la luz de la Llama no penetra en ciertas zonas. La niebla que cubre el suelo huele a hierro y podredumbre. Allí encuentran un portal, abierto como una herida negra en el aire.
De él sale una figura encapuchada: Eryndra, una hechicera que asegura ser hija de Serath, el antiguo Señor de Sombras. Pero no viene a luchar… sino a advertir.
Según ella, la Fractura no fue un accidente: fue un llamado que atrajo fuerzas de más allá del velo, y esas fuerzas aún no han llegado por completo.
Capítulo 3 – El eco encadenado
Eryndra revela algo que Kael se niega a creer al principio: Lyra no murió. Su esencia fue atrapada en el Umbral de los Ecos, un reino entre la vida y la nada. Y ahora, algo —o alguien— está intentando romper ese límite, pero no para liberarla… sino para usar su vínculo con la Llama como llave para abrir la puerta a esas entidades antiguas.
La única forma de impedirlo es entrar en el Umbral, pero hacerlo significa cortar para siempre la conexión con la realidad. Kael no lo duda: si Lyra sigue ahí, él irá.
Capítulo 4 – El pacto
Para entrar al Umbral, necesitan un artefacto perdido: el Corazón de Veyra, custodiado en las profundidades de la Torre del Norte. El problema es que esa torre ha sido sellada… y protegida por una criatura que antes fue uno de los guardianes de la luz.
Mientras Kael y Nivren se preparan para esta misión suicida, Eryndra hace un pacto secreto con fuerzas que ni ella entiende del todo. Dice que es para asegurarse de que la puerta al Umbral se abra… pero sus ojos, oscuros como el fondo del mar, cuentan otra historia.
En la segunda parte, el destino de Luminara ya no es solo la lucha entre luz y sombra… sino una carrera contra algo más antiguo, más vasto y mucho más hambriento que cualquiera de los dos.


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