Scooby Doo: El Escuadrón Grimwood. 

Era una noche oscura y tormentosa. El viento soplaba muy fuerte, llovía y se oían truenos. En la carretera se podía ver a un taxi, que conducía hacia cierto destino.

-Este camino parece que conduce hacia la nada, ¿esta seguro que es por aquí?.-Preguntó el taxista a su pasajero.

-Si, es por aquí, sigua la ruta marcada en el mapa.- Respondió el pasajero.

El pasajero era un hombre de unos 25 años. Vestía una gabardina de tela negra y un sombrero del mismo color. No se le veía bien el rostro.

-¿Y dígame, a donde se dirige?.-Preguntó el taxista.

-A una escuela llamada Grimwood .- Respondió el pasajero.

—¿Grimwood, eh? ¿Has oido hablar de las historias que cuentan de ese lugar?. —Preguntó el taxista.

-No, ¿qué historias?.- Quiso saber el pasajero.

—Dicen que es una escuela para monstruos, que algunos de sus alumnos son vampiros, hombres lobo y cosas así. ¿Puedes creerlo? —Dijo el taxista riendo.

-Eso es ridículo, los monstruos no existen.- Respondió el pasajero.

Siguieron su camino por la carretera. Poco a poco, la lluvia dejó de caer y, al llegar a su destino, el taxi se detuvo. Habían llegado a la escuela Grimwood, su aspecto era antiguo, gótico y sombrío. Su estructura estaba formada por varios pisos, con una arquitectura alta y estrecha. Que trasmitía una sensación imponente. El diseño de la escuela parecía ser el de un castillo, con techos inclinados y ventanas alargadas. Su entrada principal estaba protegida por un portón metálico con barrotes puntiagudos, que refuerza la idea de aislamiento y misterio. Frente a su entrada había un cartel de madera que decía "Escuela Grimwood para señoritas".

El pasajero se bajó del taxi, pagó al taxista y empezó a caminar hacia la entrada. Antes de que pudiera continuar, el taxista bajó la ventanilla para preguntarle algo.

-Por cierto, ¿por qué has venido a este lugar?-. Preguntó el taxista.

El pasajero se quitó el sombrero, se dio la vuelta y dijo:

-Soy el nuevo profesor de gimnasia.- Respondió el pasajero.

Dicho esto, el taxista se marchó y el hombre misterioso continuó su camino. Antes de llegar a la puerta, se detuvo un momento a ver la escuela.

-Aquí es donde todo comienza.- Dijo mientras miraba la escuela.

Cuando llegó a la puerta tocó el timbre para entrar y escuchó una voz femenina que decía:

-Un momento por favor.-Dijo la voz femenina.

Al abrir la puerta, el hombre vio que era una mujer madura, bajita, de nariz respingada y cabello negro. Llevaba un vestido rosa, una capa roja con botones de calaveras y una cinta roja en la cabeza.

-Buenas noches Madan, ¿es usted la señorita Grimwood?-.Preguntó el hombre.

—Sí, soy la señorita Grimwood, usted es el nuevo profesor de gimnasia?. —Preguntó la señorita Grimwood.

-Sí, mi nombre es Marcus, un placer conocerla.- Respondió Marcus.

-Por favor, venga por aquí.- dijo la señorita Grimwood.

Marcus entró a la escuela. Al ver el interior, notó que el lugar parecía idéntico a las casas embrujadas que aparecían en las películas de terror de Hollywood.

—Por favor, póngase cómodo. Llamaré a las chicas para que lo conozcan. —Dijo la señorita Grimwood.

—Eso sería genial. Tengo muchas ganas de conocer a mis alumnos. —Dijo Marcus.

—¡Chicas, vengan a conocer a su nueva profesora de gimnasia!. —Llamó la Miss Grimwood a sus alumnas.

Reino el silencio por unos segundos . Entonces Marcus oyó un ruido y alzó la vista para ver que era un murciélago morado que volaba hacia él. El murciélago se transformó en una niña: su piel era lavanda, cabello largo morado de dos tonos, labios rojos, párpados aguamarina y ojos verdes. Llevaba un vestido morado oscuro con una abertura hasta la rodilla, zapatos planos rojos y un cinturón rojo. Tenía unos 13 años.

—Hola, soy Sibella, hija de Drácula. —Se presentó la joven vampiresa.

—Ah, me encantan sus películas. —Dijo Marcus.

Curiosamente, Marcus no parecía asustado. Estaba frente a una vampiresa y actuaba como si nada.

De repente se escuchó un aullido. Marcus buscó de dónde provenía y vio que era una chica loba, de pie en un sillón junto a la ventana, aullando a la luna. Era bajita, de pelaje castaño claro, con el pelo rizado de un naranja brillante, ojos amarillos y parecía tener unos 11 años.

Cuando la niña loba dejó de aullar, vio a su nuevo profesor y corrió en cuatro patas hacia el para saludarlo.

—Hola, mi nombre es Winnie. Mucho gusto en conocerte.- Se presentó Winnie.
-Que tal, Winnie.- Saludo Marcus.
Entonces Marcus vio que una pequeña momia bajaba las escaleras, bostezando adormilada. Era bajita, de ojos azules, piel blanca, llevaba un sencillo vestido blanco, un lazo rosa oscuro en la cabeza, sus vendajes parecían una cola de caballo y tenía unos 8 años. Cuando la pequeña momia vio a un desconocido en la puerta, se acercó a su profesora.

—Señorita Grimwood, ¿quién es el?. —Le preguntó la pequeña momia a su directora.

—Es el nuevo profesor de gimnasia. —Respondió la Miss Grimwood.

—Hola, mi nombre es Tanis. Bienvenido a Grimwood.—Se presentó la pequeña momia llamada Tanis.

—Hola Tanis, un placer en conocerte.—Dijo Marcus.
-Ah, es adorable.- Pensamientos de Marcus.
De repente, se oyeron unos pasos pesados. Al ver de dónde venían, Marcus vio una versión adolescente de Frankenstein. Su apariencia era la de un humanoide alto, de piel pálida, cabello negro atado con mechones blancos, un rayo a ambos lados del cuello, una frente ligeramente poblada y muchos puntos de sutura en el cuerpo. Su atuendo consistía en un vestido verde oscuro sobre una camiseta verde claro y sandalias marrones gruesas.

—Hola, soy Elsa Frankenstein. Que me cuentas?.—Saludó Elsa.

Elsa le dio una palmadita en la espalda a su maestro en forma cariñosa, pero no pudo controlar su propia fuerza y termino tirando al pobre Marcus al suelo. Se levantó y se sacudió la tierra de su ropa. De repente, vio una cabeza emerger del suelo, lo que lo asustó y lo hizo retroceder. Cuando la figura emergió por completo, vio que era una chica fantasma. Su apariencia era transparente con un tinte azul, cabello corto y blanco con un mechón azul, atado en una coleta lateral. Llevaba un sencillo vestido azul claro andrajoso con botas vaqueras blancas de tacón alto.

—Hola, mi nombre es Fantasma. Encantada de conocerte. —Saludó Fantasma.

Todas las chicas Grimwood ya se habían presentado ante su nuevo maestro de gimnasia. Fantasma había asustado un poco a Marcus, pero ya estaba más tranquilo ahora

—Estas son todas mis alumnas. —Dijo Miss Grimwood.

—Hola chicas, me llamo Marcus. Voy a ser su nuevo profesor de gimnasia. —Dijo Marcus.

Winnie miró a Marcus fijamente. Le pareció raro que no se asustará tanto al verlas, por lo general cualquier humano ya estaría corriendo.

—¿Y tu vas a enseñarnos gimnasia?. —Preguntó Winnie.

—Sí, les enseñaré a cada un de ustedes.- Respondió Marcus.

—Verá, Sr. Marcus, buscamos un profesor que esté dispuesto a enseñarle a mis niñas. —Dijo Miss Grimwood.

—También que nos enseñe varios trucos. —Dijo Fantasma.

—Y que no nos abandonde. —Dijo Elsa.

—Sí, hace un mes teníamos a tres maestros de gimnasia con nosotras pero terminaron renunciado. —Dijo Sibella.

—Más bien salieron huyendo luego de pasar unos pocos días con nosotras, pero no les guardamos rencor. —Dijo Winnie.

—También vivíamos al lado de una escuela llamada "Calloway Military School", pero debido al accidente con cierta bruja malvada, sus padres consideraron que era demasiado peligroso vivir junto a nosotros y fueron a instalar su escuela a otra parte. —Dijo Tanis.

—No sé a qué te refieres, pero te prometo que este profesor no se irá solo porque las cosas se ponen un poco raras. —Dijo Marcus.

—Ya veremos. —Dijo Winnie dudando de el.

La señorita Grimwood miró a Winnie.

—Bueno, debes estar cansado después de tu viaje. Tal vez quieras ir a descansar.—Dijo Miss Grimwood.

—Sí, me gustaría ir a mi habitación. —Dijo Marcus.

La señorita Grimwood sacó una campanilla de su bolsillo y la tocó para llamar a quien acompañaría a Marcus a su habitación. Una mano flotante llegó.
—Este es Mano, él te acompañará a tu habitación. —Dijo Miss Grimwood.

Marcus le dio su maleta a Mano y se dirigió a su habitación, pero primero se despidió de las chicas.

—Buenas noches, chicas. —Dijo Marcus.

—Buenas noches, profesor. —Dijeron las chicas Grimwood.

Marcus subió las escaleras y se dirigió a su habitación. Una vez que se fue, las chicas empezaron a hablar de él.

—¿Así que ese humano va a ser nuestro profesor, eh?. —Pregunto Winnie.

—¡Winnie!. —Regañó Miss Grimwood a Winnie.
No le gustó la forma en que le dijo "ese humano".

—¿Qué?. —Preguntó Winnie.


—¿No te pareció extraña su actitud?. —Preguntó Elsa.

—Sí, normalmente casi todos los humanos que nos ven se asustan o salen corriendo. —Dijo Sibella.

—Pero el señor Marcus estaba muy tranquilo. ¿Quizás ya trabajó antes en otra escuela de monstruos?. —Dijo Tanis.

-¿De dónde lo sacó la señorita Grimwood?.-Preguntó Fantasma.
—Es el que vino por recomendación.—Respondió la señorita Grimwood.

—¿Por recomendación de quién?. —Preguntó Fantasma.
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Al llegar a su habitación, Marcus le agradece a Mano por haberlo guiado. Mano se va, cierra la puerta y Marcus empieza a acomodarse. Se quita el sombrero y la gabardina que llevaba puesto, y los guarda. Ahora que ya no los llevaba puestos, se le distinguía más su cara: Su cabello era corto y negro, ojos marrones, era alto y un cuerpo algo delgado pero bien formado. Vestía una camisa corta y pantalones largos. Después de terminar de desempacar, se tiro en la cama para descansar, pero al hacerlo oyó un pequeño gruñido proveniente de debajo de la cama. Miró a ver qué era y vio que era un pequeño dragón. Estaba completamente cubierto de escamas verde claro, con cuernos, pelo y manchas y escamas verde oscuro en el lomo. Sus ojos eran amarillos con iris naranja y pupilas rojas. Tenía manos palmeadas, dientes afilados y una cola en forma de flecha.

—Hola, pequeñín. —Lo saludo Marcus.

El pequeño dragón mostró los dientes y gruñó al verlo, como si no le gustaran los extraños. Respiró hondo, su cuerpo se puso rojo y escupió fuego. Por suerte, Marcus lo esquivó a tiempo.

—¡WOOOO!.—Gritó Marcus.

Marcus se paró encima de la cama mientras el pequeño dragón se movía por la habitación. El pequeño dragón se acercó a la puerta para que le abrieran; Marcus se acercó con mucho cuidado para abrirle la puerta y que se marchara. Al abrir la puerta, el pequeño dragón se fue y Marcus se sentó en la cama.
-Vaya, está escuela es más rara de lo que me habían hablado.- Dijo Marcus.
Después de eso, sacó su celular del bolsillo e hizo una llamada

—Hola, Alador, soy yo, ya estoy en Grimwood. —Dijo Marcus por el celular.
Estaba hablando con alguien llamado Alador.

—Excelente, todo va según lo planeado. Ahora necesito que vengas aqui. —Dijo Alador por el celular.

—Entendido, empieza hacer tu hechizo de teletransportación. —Dijo Marcus por el celular.

Marcus colgó su celular. De pronto, un círculo mágico apareció en el suelo debajo de el, teletransportando a Marcus a otro lugar.
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En un castillo oscuro y sombrío, lejos de la escuela Grimwood, ahí adentro había una niña de la edad de Winnie, sentada en un taburete, leyendo un libro. No era humana, era un monstruo como las chicas Grimwood; más específicamente, era una no-muerta por qué era la hija de un liche. Vestia una túnica negra sencilla, ajustada en un cinturón en la cintura. Encima de ella llevaba una capa con capucha purpura, que le cubre parte de la cabeza y le da un aire sombrío. La capa estaba sujeta a su pecho con un broche en forma de calavera y llevaba otros adornos como ese en sus muñecas. Su piel era de color gris azulado. Su cabello era blanco y corto, con mechones suaves y desordenados que sobresalen debajo de su capucha. Sus ojos eran grandes y expresivos, oscuros en el contorno con pupilas claras.

Junto al lado de ella, aparece Marcus. El hechizo de teletransportacion lo había traído ahí. La niña no-muerta ve a Marcus llegar.
-Hola, Marcus. Como te fue en Grimwood?.- Pregunto la niña no-muerta.

—Hola, Amelia. Se fue muy bien en Grimwood, no tuve problemas para entrar.—Respondio Marcus.
-Que bueno.- Dijo Amelia.
La niña no-muerta se llamaba Amelia. Ella y Marcus ya se conocían.
-Se encuentra tu papá?.- Pregunto Marcus.

—Se encuentra en su estudio.—Respondió Amelia señalando con el dedo.
-Gracias.- Dijo Marcus.
Marcus se dirigió a buscar a su papá, mientras Amelia seguía con su lectura.
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Marcus entró en una habitación que estaba llena de libros, había un caldero y un círculo mágico dibujado en el suelo. Había algunas ventanas y velas para que la habitación no estuviera tan oscura; las paredes eran de piedra. Allí, Marcus vio a Alador; su amigo era nada más y nada menos que un liche, un monstruo con el poder de controlar a los muertos. Su cuerpo era el de un esqueleto; llevaba una larga capucha roja y sostenía un bastón amarillo con una esfera de poder purpura en la punta. El estaba concentrado practicando algún tipo de hechizo. Los lich tienen grandes poderes mágicos.
-Hola, Alador.- Dijo Marcus.
Al escuchar su voz, Alador se dió la vuelta para verlo.

—Ah, Marcus, bienvenido.—Dijo Alador.

—Acababa de instalarme cuando me llamaste, ¿qué ocurre?.—Preguntó Marcus.

—Tenemos problemas.— Respondió Alador.

—¿Son los poseídos otra vez?.—Preguntó Marcus.

—Sí, exacto. Tres humanos poseídos por espíritus de monstruos están robando un banco en este instante.—Respondió Alador.

Alador tenía una bola de cristal en frente de el, usó su magia en una bola de cristal para mostrarle a Marcus quiénes eran los poseídos. El primero era un zombi: piel verde oscuro, cabello castaño escaso, cuerpo delgado y desnutrido, dedos largos. Solo vestía unos pantalones cortos verde brillante rotos; el segundo era un hombre lobo. Era grande, musculoso, con vello corporal castaño, esquelético y ojos amarillos. Vestía una camisa blanca rota y pantalones largos azul claro; y el tercero era un vampiro. Su piel era completamente blanca, cabello corto y negro, orejas puntiagudas y ojos rojos. Su ropa era igual a la que usaban los vampiros del siglo XVIII. (ya saben a qué me refiero).

—Prepara el hechizo de teletransportación, voy para allá.—Dijo Marcus.

—No olvides transformarte.—Dijo Alador.

—Claro que no.—Dijo Marcus.


Marcus se puso en posición para cambiar de forma y con todas sus fuerzas gritó.

-¡TRANSFORMACIÓN! BRUJO!.- Gritó Marcus.

De repente, una especie de energía rodeó el cuerpo de Marcus, provocando que su forma comenzara a cambiar. Al final de la transformación, el cuerpo de Marcus cambió; se convirtió en un brujo. Ahora llevaba puesta una ropa de brujo. Toda su ropa era negra: el sombrero puntiagudo, la capa, la camisa, los pantalones, las botas y el cinturón. En su mano sostenía un bastón mágico, con la decoración de un murciélago en la punta. Ya no era más un humano, se había convertido en un monstruo.

-No olvides llevarte al "separa almas". Así podrás quitar los espíritus de los monstruos que habitan en los cuerpos de esos humanos.- Dijo Alador.
-Por supuesto. Es muy importante que lo lleve conmigo.- Dijo Marcus.

Era un bastón largo con una mano verde oscura que sostenía una bola de cristal en la punta. Estaba apoyado en un rincón, Marcus lo toma y lo guarda antes de irse.

-Bien, es hora de que me vaya hacer lo mio.-Dijo Marcus.

-Cuando regreses quiero que me hables de las chicas Grimwood.- Dijo Alador.

—Lo haré, pero respecto a nuestro tema, no pienso cambiar de opinión. Seguiré con esto yo solo. —Dijo Marcus.

-Está bien, lo que tú digas. Después hablaremos de eso.-Dijo Alador.

Marcus se acercó al círculo mágico de teletransportación. Le indicó a Alador que lo activara. Alador lo activó y Marcus abandonó la escena. Tras marcharse, Amelia entró en la habitación.

-Papá, ¿Marcus fue a pelear con los malos otra vez?.-Preguntó Amelia.

—Sí, hija, pero no te preocupes. Recuerda que el tiene el poder de cuatro espíritus dentro de el. —Dijo Alador.
El nuevo maestro que había llegado a la escuela Grimwood no era un humano ordinario. Tenía extraños poderes que le permitían cambiar de forma. Como es que tenía esos poderes?, cual era su relación con ese lich?, y que eran los poseídos?. Había muchas preguntas que necesitaban una respuesta.

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