Narnia: Recordando Tiempos Mejores  

Las Crónicas de Narnia es uno de esos libros con los que hubiese querido crecer cuando era niño y que sin embargo descubrí cuando tenía alrededor de 19 años, pero que me traen recuerdos tan vividos y hermosos y me hace pensar en que afortunados fueron aquellos muchachos que pudieron de niños escuchar estas historias narradas por sus padres o incluso sus abuelos.

Lewis fue todo un visionario y Dios al igual que a Pablo (salvando las distancias) usó su pasado para su propósito y este no solo escribió libros apologéticos que son muy buenos, por cierto, sino que escribió algunos libros de ficción entre los que destacan Las Crónicas de Narnia.

Lo que me gusta de Narnia es cómo Lewis usa lo que aprendió durante su adolescencia en donde se encandiló por las historias de la literatura escandinava, las sagas de Islandia y la mitología nórdica, al igual que la poesía.

Este profundo estudio de las diferentes mitologías y la poesía se ve claramente reflejado en los libros de Narnia, donde Lewis toma todo lo que sabía sobre mitología y poesía y lo moldea para construir este mundo tan especial.

¿Quién diría que todo empezaría con un fauno con un paraguas en medio de un bosque nevado, que evoca su pasión por la mitología?

Narnia con sus siete libros son todo un viaje que ha sido llevado a la pantalla esporádicas veces hasta que en el año 2005 Walt Disney se animó a lanzar el primer libro en película “El León, La Bruja y El Ropero” y la locura narniana se desato alrededor del mundo contribuyendo a que el libro se hiciese conocido y que nuevas generaciones pudiesen conocer a CS Lewis y esta maravillosa historia.

La primera película fue espectacular y te erizaba la piel al verla y no podías no sentirte conmovido con la pequeña Lucy y esa fe inquebrantable (mi personaje favorito) o el espíritu de liderazgo de Peter y su viaje a través de Narnia para poder traer de regreso la paz y tranquilidad robada por la bruja blanca (dime sino saltaste de tu asiento cuando viste a Aslan por primera vez). Una película épica como para verla mil veces y que a mi gusto era mucho mejor que las de Harry Potter. Esta primera película costó 180 millones y recaudó más de 700 millones, aunque fue todo un dolor de cabeza su producción.

El Príncipe Caspian, aunque no tan buena como la anterior, tiene todo lo que un buen largometraje necesita y esa escena en el río fue épica. La búsqueda de Caspian por recuperar su trono con ayuda de los chicos Pevensie y la ayuda de las criaturas narnianas, todo un viaje que te tiene en vilo de principio a fin. La producción costó alrededor de 200 millones y la recaudación estuvo rodeando los 400, lo que a Disney no le gustó para nada.

La Travesía del Viajero del Alba es la última adaptación en donde conocemos al grandioso y valeroso Reepicheep, un ratoncito que te roba el corazón, y de otro lado al insoportable Eustace, primo de los Pevensie, que finalmente logra redimirse. Un viaje a través de las islas siniestras en busca de los caballeros perdidos en medio de un sinfín de aventuras que culmina de manera magistral.

Esta película fue producida por Fox y no por Walden Media y también fue un dolor de cabeza. Producirla costó 155 millones y recaudo de 400 a 500 millones, pero para Disney no fue suficiente y tristemente ese fue el fin hasta la fecha del paso de Narnia por el cine, dejándonos con las ganas de las 4 películas restantes. Que esperamos que algún día vean la luz porque lo merecen.

No quiero parecer sentimental, pero estas adaptaciones están entre mis favoritas y creo que, con justa razón, porque son muy buenas y me transportan a una época muy especial en mi vida.

Dicen que Netflix ha adquirido los derechos de Narnia y que están trabajando en traerla a la vida nuevamente, solo esperamos que eso no venga con alguna idea progre de las que les encanta incluir en todo lo que hacen últimamente.

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