Zombies llenos de humor, un audaz conductor y el bajista de una banda de rock que pelea por el amor de la chica de sus sueños, ¿Qué es lo que tienen en común?, a Edgar Wright, Director británico, cuyas películas únicas y estimulantes hablan por si solas de lo increíble que es, y no es que este descubriendo el hilo negro, solo hay que estudiar su forma de dirigir escenas donde lo visual y auditivo se sincronizan a la perfección, para llevarnos a un mundo inmersivo que te dejan deseando más.
Con un montaje dinámico y lleno de ritmo que te atrapa hasta el final, nos entrega historias llenas de comedia, corazón y por supuesto, referencias a la cultura pop. Quizás Edgar no este en el olimpo de los grandes directores, quizás no tenga los trofeos o el reconocimiento que en mi opinión se merece, pero sin duda, Wright es un director que no te deja indiferente.

Baby Driver (2017): Escena de apertura: “Bellbottoms”
Si hay una película que grita Edgar Wright por todos lados esa es Baby Driver, destacando los primeros minutos de la cinta, en donde vemos un elaborado atraco a un banco, y a nuestro protagonista (Baby) como el audaz conductor de esta banda criminal, Wright establece no solo el tono de la película, si no todo lo que necesitamos saber de nuestro protagonista, sin necesidad de que este mencione una sola palabra, ¿y como logra esto? con la música, haciendo que la escena se desarrolle completamente al ritmo de "Bellbottoms" de Jon Spencer Blues Explosion, que al mismo tiempo es la canción que Baby reproduce en sus audífonos, lo que hace que todas sus acciones se sincronicen perfectamente con lo que este escuchando en ese momento.

La escena concluye con una persecución de automóviles donde podemos ver la increíble habilidad de Baby al volante, logrando evadir a la policía con ingenio y maestría, una vez mas, todo sincronizado con la música de fondo.
Esta escena es un ejemplo brillante de como el director logra equilibrar a la perfección la música y la acción trepidante, plasmando su estilo visual único y dinámico.


Scott Pilgrim vs The World (2010): La primera pelea de Scott Pilgrim

Probablemente la película mas original en la filmografía de Edgar Wright, y una de las mejores adaptaciones de comics a la pantalla grande, con referencias a la cultura pop y los videojuegos, ambientada en un mundo fantástico lleno de personajes coloridos y momentos llenos de gags creativos que convierten cada escena en situaciones hilarantes divertidos de ver.
En la primera batalla, Scott debe enfrentarse a Matthew Patel, el primer exnovio de Ramona, Wright demuestra su habilidad para dirigir escenas de pelea, dándonos una lucha de artes marciales, integrando elementos de videojuegos y un ambiente surrealista con onomatopeyas y efectos visuales como si de un cómic en movimiento se tratará.
Al final de la lucha Matthew revela tener poderes místicos, iniciando una escena musical coreografiada que rompe con lo presentado hasta el momento y al mismo tiempo se integra a la perfección con el estilo surrealista y divertido que tiene la película.
Wright entiende que la cinta no se debe tomar en serio, por lo que le permite jugar con elementos narrativos que rozan lo absurdo, tomando como ejemplo el final de la escena, en dónde Scott con un solo golpe derrote a Matthew, haciendo que explote en monedas como si de un villano de videojuegos se tratará.


El director demuestra en esta escena su uso magistral de transiciones creativas y dinámicas, su habilidad para integrar la cultura de los videojuegos y los cómics a la pantalla grande, combinando escenas de acción, efectos de sonido y visuales creativos con un humor muy efectivo que hace la experiencia muy divertida.
Shaun of the Dead (2004): Shaun a la tienda
La comedia que revolucionó el mundo del terror, al mezclar el genero zombie y la comedia satírica de Wright, logrando un equilibrio perfecto entre lo absurdo y lo emocional.
Shaun of the Dead es considerada como una película de culto, y no es para menos, no solo catapultó la carrera de su director, si no que a través de su humor inteligente y una sátira divertida del cine de zombies riendose con el género en lugar del género, rinde homenaje a las películas clásicas del gran George A. Romero, ( El padre del cine Zombie).

Edgar Wright daría sus primeros pasos a lo que sería su sello personal, el buen uso de la música, planos secuencia, zoom in, transiciones creativas y movimientos panorámicos, todo envuelto en un tono satírico único.
Una de las escenas más recordadas de la cinta es cuando nuestro protagonista (Shaun) se dirige por la mañana al supermercado, aún con resaca por la fiesta del día anterior ignora completamente el apocalipsis zombie que se ha desatado a su alrededor, aquí el director combina lo mundano y lo sobrenatural magníficamente, sobreponiendo la rutina de nuestro protagonista (la cual se nos dió a conocer previamente al inicio de la película) con el caos causado por los zombies.
Wright introduce a los zombies poco a poco, convirtiendo una situación normal como el ir al supermercado en algo cómico, pero aterrador al mismo tiempo. La escena está filmada de forma rápida y dinámica, dándonos la sensación de caos y control, reflejando la dualidad de la película y la marca registrada de su director.


Edgar Wright probablemente no sea el mejor director de la historia, pero si hay algo en el que todos los directores estarían de acuerdo es que no importa lo que cuentas, si no cómo lo cuentas. Por encima de la edición trepidante, del ritmo dinámico, de las transiciones creativas, de los divertidos gags y de la acción fusionada con la música, Wright dentro de su temática aborda temas humanos profundos, como el proceso de madurar, la amistad, la desilusión, el dolor de perder a alguien y la superación personal, todo a través de la lucha de sus personajes contra problemas importantes y muy humanos.




¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.