¿Será demasiado temprano para definir a Celine Song como directora? Quizás, pero sí podemos afirmar que hay algunos patrones que sus dos primeras películas (Past Lives y Materialists) comparten: el triángulo amoroso que estructura, a veces desde una primera escena, la película.
Past Lives comienza con una escena que el espectador no logra entender en un principio: en un bar de noche, una mujer, entre dos hombres, casi silenciosa en el medio del ruido y en el medio de los comentarios que intentan adivinar qué es lo que está sucediendo (¿El chico americano es un amigo? ¿Son turistas?), mira hacia la cámara (algunos críticos afirmarán que su expresión tiene ese aire a estar buscando la ayuda del espectador). Ese espectador reconocerá esa escena después, casi al final de la historia. Solo es hacia el final de la película, cuando conocemos los eventos que llevaron a Nora, a Arthur y a Hae Sung a esa mesa y a esos asientos, que entendemos el triángulo amoroso y la decisión que Nora debe tomar: dejar de pensar qué hubiera pasado con Hae Sung y vivir su romance con él, o quedarse con Arthur, su esposo americano, en la vida que armó luego de irse de Corea. Solo hacia el final de la película, como señalan algunos críticos, entendemos por qué el cartel de “Exit” ("Salida") está iluminado, como si los protagonistas estuvieran buscando una salida de esa situación. Solo hacia el final de la película el espectador puede entender por qué la primera escena resultaba incómoda: mientras Nora y Hae Sung muestran líneas de movimiento paralelas y miradas entrelazadas, Arthur queda en la esquina, arrinconado y desbalanceado. Hae Sung y Nora revisan todos los escenarios hipotéticos: qué hubiera pasado si ella se quedaba en Corea, qué hubiera pasado si ellos hubieran terminado juntos. Pero, al final, Nora se queda con lo real, con el hombre que paga la cuenta y la espera después de que ella haya acompañado a su amor de la infancia al taxi que lo llevará de nuevo, solitario, a su país.
Materialists no empieza con esa incógnita muda ni tendrá esa escena geminada, pero no le falta su escena con mesa, tragos y un triángulo amoroso: cuando Harry, un millonario soltero, se acerca a Lucy, a quien acaba de conocer en una boda, John aparece borroso en el fondo. Como dicen algunos críticos, su presencia es imperceptible entre la gente, pero tajante cuando su brazo corta el diálogo entre Harry y Lucy para darle el trago que ella estaba buscando, incluso antes que ella termine de formular su pedido. El espectador no tardará en enterarse que John y Lucy fueron pareja hace tiempo, y que las peleas que surgían a partir de la falta de dinero los llevaron a alejarse. Sin embargo, es John el que, como un manchón sin forma entre la gente de fondo, trabajando como mesero porque no consigue pagar las cuentas como actor, logra sacar del plano a Harry, con su dinero y presencia. Así, nos muestra un anticipo de lo que sucederá al final de la película.
Dos triángulos, dos historias diferentes pero con puntos en común: una mujer en el centro, una pelea que se dirime sin espadas ni ataques, pero sí en diálogos y tragos; una disputa entre un viejo amor y un nuevo amor. Las definiciones se dividen: el enamoramiento de la infancia, en Past Lives, se queda en los hipotéticos y vuelve a su país sin Nora; en Materialists, Lucy reorganiza sus ideas y termina con John. Song presenta, así, que patrones no significan fórmula y los triángulos muestran tipos similares, pero distintos, de amores.




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