¿Qué hace uno el día que se le muere Dios? 

Una obra que muestra la intimidad del duelo, el cual es un proceso que no nos enseñan a atravesar (quizás porque no exista un método correcto para hacerlo), reconozco en mí la tendencia de estar buscando la forma correcta de hacer las cosas, pensando siempre que hay maneras mas eficaces que me lleven a tener mejores resultados, como si la vida no fuera una improvisación eterna y como si la experiencia humana fuera algo que pudiéramos capitalizar mediante la búsqueda absurda de "mejores resultados", volviendo a la película, esta relata como una mujer tiene que sobrellevar la pérdida de su hija, y se retrata de forma tan sincera que el mejor dialogo de la película es el silencio que relata la protagonista, y es que es clave entender que no todo lo podemos verbalizar y es una verdad maravillosa que he encontrado en otras obras, en el caso de Fragmentos de una Mujer, entender esto es clave para empatizar con el personaje principal desde un punto de vista realista que no apele a la lastima, nos permite lograr algo de consciencia no solo sobre ella sino sobre nosotros mismos, reconocer que cada quien librará sus batallas con las herramientas que nos han sido dadas por nuestro entorno, ella desde su carácter logra mudarse emocional y psicológicamente, ya que a pesar de que sigue viviendo con su esposo ella habita una soledad voluntaria y no circunstancial, no busca consuelo, ella sigue con su vida, vuelve a su trabajo, sale de compras y a pesar de ello su pérdida la acompaña en todo momento, esto lo vemos en escenas muy sutiles que cuentan aquello que a ella le duele, le duele la ausencia de su recién nacida en la existencia de una niña de 8 años. Adicionalmente, en los duelos ocurre que buscamos un compañero de pérdida, alguien que pueda compartir con nosotros este vacío, buscamos alguien con quien compartir la enorme sombra que nos deja la partida de un ser amado y tarde que temprano tenemos que aceptar que no podemos compartir esta sombra con nadie, la protagonista lo entiende cuando ni su madre ni su esposo escriben de forma correcta el nombre de su hija en la lápida, algo tan básico como el nombre, tal vez nuestra primera forma de identidad y en la película es aquello que aún ella puede pronunciar. Finalmente, la protagonista debe ir a testificar para culpar a la partera por la muerte e su hija pero ella como acto de rendición ante su pérdida entiende que una pérdida es una pérdida y no hay espacio para culpas, su hija se ha ido y pelear por buscar un culpable es un acto sucio frente a un proceso tan puro como es un duelo, no hay espacio para peleas, deseos o argumentos, de son conceptos nos valemos cuando es el ego el que esta roto pero en una verdadera pérdida solo nos queda responder ¿Qué hace uno el día que se le muere Dios?

9

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 2
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.