
Empiezo esta historia con unos familiares, se que en estas fechas uno encuentra familiares tóxicos, que no saben absolutamente nada de nuestras vidas, y el las fiestas llegan comentarios imprudentes como “ya te casaste?”, “has subido…..o bajado de peso”, "Ya tienes novio o novia? etc… Son ejemplos comunes de familiares tóxicos.
De niña pues fuí feliz viviendo la navidad, salía a mis vacaciones del colegio, veía las luces, pensaba en la carta del niño Diós en que juguete pedir, como soy de Colombia tambén pensaba en el día de las velitas y jugar con los amigos, luego en las novenas compartia con los amigos, rezabamos y después disfrutabamos de la natilla y el buñuelo y el canto de los villancicos, mientras que mis padres trabajaban sin parar y mi mamá alistaba la ancheta navideña (cesta o canasta decorada y llena de productos típicos de la época de Navidad o mercado) para los empleados como despedida del año.


La situación familiar en general fue complicada, a veces habian problemas de dinero, mis papás pudieron comprar regalos y estoy agradecida pero a la medida de que fui creciendo pues se complico.
Hasta que llego el día de la nochebuena, mi papá a veces no queria ir y cuando tocaba ir como por cumplir el compromiso, tocaba llevar los regalos para todos los tíos y primos, mi mamá era muy recursiva que compraba los regalos más baratos, las típicas medias o ropa interior como para cumplir, son regalos funcionales y se hizo con la mejor intención, pero siempre dimos mucha importancia a esa reunión que hoy en día me pareció hipócrita.
La navidad se trata de la unión familiar, compartir con tus seres queridos, dar amor, paz y buenos deseos para el próximo año, pero lo que creo que aveces arruina eso es el materialismo y consumismo.

Y bueno regresando a la historia familiar, llegaba el 24 de diciembre, con mucho frío, después de la misa de navidad llegabamos a esa casa a saludar a todos, tios, primos y desconocidos, el árbol lleno de regalos, mi mamá cuidadosamente colocaba los “nuestros” para los demás. Mi hermana y yo nos sentabamos en algún sofa al igual que mi mamá y no hablabamos con nadie, solo un primo se acercaba y ya, mi mamá hablaba con alguien en toda la noche y mi papá pues si socializaba con los suyos, pero la mayoria del rato estabamos solas, aburridas, esperando rápido la medianoche para abrir los regalos y comer la cena, fue incomodo.

Llegaba la hora de la cena, luego medianoche y el saludo de “feliz navidad” y finalmente la hora de los regalos, siento que los nuestros los abrían y despreciaban, eran sencillos y funcionales, básicamente medias, ropa interior o una camiseta, nosotros recibiamos eso también y lo apreciabamos mucho, o por lo menos yo. Ya finalizando la entrega de regalos, ellos empezaban a sacar pecho por sus regalos costosos, dando a entender que fueron los mejores regalos de la noche.
No desprecio nada ni envidio nada, es más me alegraba que trabajaran duro todo el año para en navidad por fin comprar el regalo de sus sueños y estrenarlo, se que se lo merecen, pero mi punto es que se trata de compartir en familia, apreciar el resto de regalos “sencillos y con buena intención de detalle”.
Finalizando la noche, nos despedimos de todos, hubo momentos en que no tuvimos nuestro carro y salimos en el frío donde fue dificil conseguir un taxi que nos llevara a la casa. Osea vivimos la hipocresia de la navidad donde en toda la noche no nos hablaban, solo comimos y vimos abrir sus regalos, fue incomodo, por lo que al llegar a la casa y al otro día preferimos abrir nuestros propios regalos, de manera sencilla, solo nuestro núcleo familiar.
Entonces mi enseñanza y reflexión de este texto, es si la navidad se trata de regalos o de la compañia y compartir con los seres queridos que de verdad te valoren y aprecien.


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