El 2025 me enseñó que contenemos multitudes 

2025 ha sido un año bastante complejo en lo personal. Hubo varias metas que quería alcanzar y que, por unos motivos u otros, aún no se han dado, pero estoy completamente seguro de que las alcanzaré. Quien me conoce sabe que soy muy persistente, así que más temprano que tarde voy a lograr mi cometido. Este año no he sido muy proactivo a ver estrenos; me he dedicado más a ver cine de otras épocas, de años atrás; incluso me he ido una que otra vez a los años 40 o 50. Ese cine me seduce mucho más que el actual.

Pero de vez en cuando aparece algo: una estrella en el firmamento que brila más que las demás; imposible que sea un satélite. No, esa “estrella” es un diamante, una gema que está esperando a ser descubierta, a ser vista y a ser comprendida. Cuando vi esta película sentí lo que deben haber sentido muchas veces los astrónomos al descubrir un nuevo cuerpo celeste en el espacio profundo, quizás exagero un poco, pero creo que no debe distar mucho cuando encuentras algo que no sabías que necesitabas.

Sé que este Desafío trata sobre nuestras películas favoritas de 2025, pero siento que esta película es tan importante tanto en su forma como en su fondo que quise darle el valor que merece.

El universo que está dentro de nosotros

Desde hace algunos meses tengo en mente escribir un artículo muy potente. En él usaré 4 películas que ya tengo decididas. Creo que puede ser un artículo que tenga mucho valor, pero quiero ver qué tal se da este, utilizando una de esas películas. El porqué de la existencia del ser humano en este planeta sigue siendo un misterio. La receta de la vida está por allí, en una roca. Tiene trazas muy interesantes de ARN que contiene todos los elementos necesarios para la vida basada en carbono. Es una lástima que no esté viajando libremente por el espacio, sino que tenga una órbita definida alrededor del Sol.

En este planeta ya ocurrió hace millones de años. Tenemos la certeza, o creemos tenerla, de cómo sucedió. Seguimos teniendo el enigma del porqué, ya que no tenemos una prueba fehaciente que nos diga qué hacemos aquí aparte de repoblar la Tierra y de pelear más de lo que deberíamos. Pero dentro de nosotros también pasan cosas, o eso plantea la película que traigo ante ustedes el día de hoy: La Vida de Chuck (2025).

En esta película se habla de un tema que yo he pensado muchas veces: el hecho de que dentro de nosotros viven miles de personas; incluso aunque no las conozcamos de trato, están allí en nuestra memoria. Y no solo personas, animales, lugares, el cielo sobre nuestras cabezas, el espacio, todo está allí conviviendo con nosotros, avanzando, viviendo un día a la vez y expandiéndose a medida que conocemos más de cada uno de esos aspectos que mencioné antes.

La Vida de Chuck nos muestra la evolución que va teniendo el personaje, sus experiencias, sus traumas, sus anhelos, sus miedos, su curiosidad por saber qué había en esa habitación a la que su abuelo le prohibía el acceso. Todo esto se ve reflejado en los personajes, que, aunque todos sean reales, no todos estuvieron al mismo tiempo en su vida, pero en su mente todos forman parte de un mismo tiempo, de una sola época.

Tu familia y amigos te acompañarán hasta el último segundo

Desde el inicio de la película vemos que hay una especie de caos general en la ciudad, en el mundo entero, eventos sísmicos, incluso algo a nivel espacial está ocurriendo y está afectando a la tierra, de primeras pensaba que era una película de ciencia ficción más, pero es más profunda que eso, habla de lo que ocurre en nuestro interior en los últimos días de vida. Porque no simplemente se trata de contar su vida, sino que también aborda la vida de otras personas de su entorno; ellos también tienen visibilidad, y por eso en los últimos instantes también tienen ese momento emotivo en el que todo se apaga.

Me parece un planteamiento muy interesante el dibujar esa realidad interna que ocurre en la mente humana cuando una persona está muriendo tras una enfermedad, sus sistemas empiezan a fallar y sus signos vitales a debilitarse cada vez más, y es como si ese tejido universal que tiene nuestro cerebro comenzara a rasgarse poco a poco, degenerando en el fin de la vida. Ahora con todo esto en mente, imagina a las personas que están en tu mente; tu madre, tu padre, tus abuelos, tus hijos, tus hijas, tus amistades, el que te trae el periódico por la mañana, a toda persona que has visto al menos una vez en tu vida está ahí, en lo más profundo de tu mente, teniendo una vida propia conectada a tu ser.

Siempre se dice que nuestros familiares, aunque ya no estén físicamente, están y viven en nuestros recuerdos, en nuestros pensamientos. Luego de ver La Vida de Chuck, esta idea cruzó mi mente y qué bonito pensar en que mis familiares que ya no están viven dentro de mi mente. Me acuerdo con mucho amor y cariño de mis abuelos paternos (Guillermo y Felipa), mis abuelos maternos (Jesús y Agrispina), mis tios Alberto, Miguel, Carlos, mi primo Jesús Ramón, mientras yo esté vivo, ellos viven en mi, espero que estén teniendo una buena vida junto con las miles de personas que he visto a través de estos 35 años.

Quiero darle continuidad a este artículo con el que tengo en mente. Espero que este les guste, les parezca original y que sea valioso, que se quede en su mente. Muchas gracias de antemano por leer, comentar e iluminar mis publicaciones.

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