Él MASOQUISTA  

Conozco ese tipo de personas, he convivido con ellas la mayor parte de mi existencia e incluso yo a veces he sido una de ellas; pero hoy no soy el protagonista, o quién sabe. Me gusta pensar, como todos, que soy bueno y correcto, que no le temo al fracaso; por más que caiga, vuelvo a levantarme como Rocky Balboa.

El otro día estaba en un bar esperando a un tipo que conocí en un curso de escritura creativa; iba a pagarme por unos textos. Era escritor, pero de nombre, ya que según estaba en medio de un bloqueo temporal y yo, pues debía arreglármelas como podía. El tipo aspirante a escritor podía balbucear algunas frases y luego se quedaba allí, en trance, mente vacía y sin pulso para continuar en la máquina de escribir. Era alto, atractivo como la mayoría de hijos de personas con dinero y excesivamente meloso; se sorprendía fácilmente por lo que yo escribía, no sabía aparentar calma.

—¿Qué tienes para mí hoy?

—Dos cuentos cortos y un poema —le respondí y le hizo un gesto para que se sentara—El artículo te lo doy la próxima semana.

Creo que le atrajo mi forma de escribir. Cuando estábamos en el curso de escritura creativa nos pusieron juntos para crear un cuento para un público adolescente y, claro, el nuestro fue el mejor pero yo hice todo el trabajo él solo la presentación. No era una mala persona, solo quería ser alguien y demostrar que no solo era un hijo de papi mimado. Uno debía estar muy desesperado para tener que llegar a esto; a mí me servía ayudar en casa y calmar la lengua de madre que solo servía para escupirme veneno. También me sobraba para comprar libros e ir al cine de vez en cuando con Daniel. Mientras acababa mi cerveza pilsen, él me narraba historias a las cuales quería yo le diera forma, quizás para no sentirse tan inútil; decía que necesitaba más tiempo para salir de su bloqueo mental del escritor.

—Estoy leyendo unos libros antiguos y haciéndoles modificaciones y rellenando huecos argumentales; así pronto tendré un libro. No creas que viviré siempre de tus escritos.

—Seguro —dije.

—He pensado que podrías escribir un fragmento de la novela…

—Seguro —le respondí.

—Te avisaré.

Me causaba gracia su automotivación, solo para darle sentido a su profesión; aquel pobre infeliz tenía la realidad distorsionada solo para evitar chocar contra su conciencia.

Me encontraba en casa de mi novio Daniel, ayudándolo a empacar; pronto se iría del país para un puesto de trabajo en España.

—Cuéntame de la novela que escribes para Dopey.

Así lo llamaba Daniel; debe crear un apodo para todos los que conoce según basado en su personalidad. A mí me dice Tristan.

—Es sobre un pueblo, cuyo nombre no vale la pena mencionar, el cual es visitado por unos seres malignos llamados las S.O.M.B.R.A.S quienes cada año van a llevarse a diez niños y jóvenes.

—¿Y cuál es el giro interno?

—Si me permites seguir…

—Disculpa, continúe usted, mi lord. Pero si no me gusta algo, tendré que intervenir.

—Las S.O.M.B.R.A.S en realidad son un grupo rebelde, el cual secuestra niños inocentes para luchar por una guerra inventada por el gobierno corrupto del país y manipular a los civiles por medio del miedo, pero al mismo tiempo nadie hace nada por cambiarlo, no hay un héroe que trate de liberarlos y venza al mal.

—¿Cómo alguien tan lindo puede tener una imaginación tan siniestra?

—¿Siniestra? Solo es la realidad en la que vivimos.

—Y por eso es que me voy de este país, amor; ojalá te fueras conmigo.

—Sabéis bien que no puedo. ¿Qué te ha parecido la idea?

—Me encanta, tanto que no debes dársela a Dopey.

—Quieres que no se la venda.

Durante un par de años estuve escribiendo para Dopey; ya le habían publicado dos libros infantiles y se anunciaba una novela. Cuando ganaba un reconocimiento literario, me daba la mitad del dinero. Su foto aparecía en los periódicos locales; había conseguido hacerse de un nombre. A Daniel le estaba yendo bien en España; hablamos siempre que podíamos por teléfono, donde me insistía para ir con él, y sus cartas llegaban cada semana con un poema y algo de dinero que guardaba para devolvérselo.

—Por favor, Daniel, no más cartas con dinero.

—En caso de emergencia, úsalo, deja de ser tan orgulloso, Tristan.

—El orgullo fue lo único que me dejó mi papá como herencia.

—Aquí hay buenos trabajos para ti; así ayudarás mejor a tu familia.

—Ya tengo un trabajo, Dani.

—Eso no es un trabajo y lo sabes bien.

—Tengo un compromiso con Dopey cuando termine esta novela…

No me deja terminar porque me ha colgado el teléfono. Sabe bien que odio que me cuelgue de esa manera. Al cabo de un rato vuelve a llamarme y arreglamos las cosas. Mi madre me miraba con fastidio y me decía que colgara, que tal vez necesite el teléfono, a pesar de que soy yo quien lo paga.

En diciembre Daniel vino a verme y también Dopey nos había invitado a una fiesta para celebrar su último libro escrito por mi mano. Sinceramente, no quería ir, pero Daniel insistió, ya que podría conocer posibles editores.

Decidí entregarle mi manuscrito LA RIFA, le prometi a Daniel no dárselo pero creo que en sus manos estará mejor, que guardado en un cofre para que se llene de polvo y las cucarachas lo devoren además decidí irme para España con Daniel y el libro pagará el boleto para irme.

Durante la fiesta, era todo lo que un aspirante a escritor desea, buena comida, bebida, música y excelentes personas para una conversación. Daniel y yo nos sentíamos muy cómodos estando allí. Dopey era el centro de atención, tenía a todos comiendo de su mano, era claro que sabia como llegarle a las personas. Se acercó a nosotros rodeandonos con sus brazos.

—¡Estoy tan feliz, esta noche!

—Te traje tu regalo, quieres leerlo en un lugar más privado.

—Claro que si, vamos al estudio.

—¿Que mierda haces? Vas a venderle LA RIFA a ese hijueputa.

—Daniel por favor, es mi boleto para irme contigo, no es lo que querías.

—Yo puedo darte el dinero.

—Sabes que no lo aceptaré. Dejame hacer esto, por nosotros.

Solo rueda los ojos rendido y yo sigo a Dopey al estudio. Nos sentamos en cómodos sillones de cuero café y saca la novela.

—LA RIFA. No lo se, no me parece un título atractivo. Abra que cambiarlo.

—Esta bien, como gustes pero leela.

Teresa Savater se paro en frente de Lord Caraux, con mirada desafiante, mientras la joven mantenía su vista en suelo, al igual que el resto de los presentes.

Las S.O.M.B.R.A.S estaban anciosas al esperar una orden de Lord Caraux pero este solo observaba a Teresa Savater quien ignoraba las súplicas de su esposo para que volviera a su lugar y dejara a Lord Caraux llevarse a la joven con él y el resto de los nueve niños elegidos.

Llevame a mi en su lugar, dijo con firmeza Teresa Savater, nadie podría creer lo que estaba sucediendo, nadie nunca se había ofrecido a ocupar un lugar de uno de los niños elegidos, ni siquiera un miembro de la propia familia. Teresa Savater era o muy valiente o había perdido la razón. Su esposo corrió hacia pero fue detenido por el señor alcalde Salas y él señor Guillermo.

Qué pasa Lord Caraux no prefiere a una mujer o le parezco mucho para usted, que necesita de una niña de cartorce años, reto Teresa Savater, su esposo solo suplicara qué guardará silencio y por favor regresará a su lado pero Teresa Savater lo ignoraba por completo. Lord Caraux tomo aire para dar una sonrisa intimidante, tomo el brazo de Teresa Savater para dar la orden de marcharse ya del pueblo.

Los nueve niños elegidos hicieron un fila y las S.O.M.B.R.A.S otra mientras Lord Caraux y Teresa Savater iban en frente.

Él señor Savater gritaba el nombre de su esposa con agonía al verla alejarse más y más del pueblo y de su lado. Mientras a lo lejos se escuchaba una voz sinica decir.

NOS VEMOS EL PRÓXIMO AÑO.

—Es lo peor que he leído—Dice entregándome las hojas y el sobre—Le pedire tiempo al editor para que me des algo mejor.

—Pero es una novela increíble y tú lo sabes.

—No lo niego pero es una crítica social, hacia la guerrilla, qué quieres que me ejecuten.

—Necesito el dinero.

—Y yo una novela que no me haga abandonar el país.

Al final acepte que me Daniel me prestará el dinero para irme con él a España y me quede con mi manuscrito, en mis manos esta mejor y me demuestra que tengo talento o al menos más Dopey, cortamos relación después de eso. Pude darme cuenta de que estaba atado en una zona de confort muy dañina para mi.

La justicia es una cosa vulgar, el destino es la fuerza que mueve al mundo…

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