
En Argentina nací
Tierra de Diego y Lionel
De los pibes de Malvinas que jamás olvidaré
Debo decir la verdad; al momento de sentarme en la sala de cine para ver esta película, no estaba segura de que esperar. La sinopsis que encontré en aquel momento era algo vaga y confusa. En cierto momento pensé que se trataría de una heist movie, donde la trama iría sobre un grupo de amigos intentando robar la mítica camiseta a la que refiere el título de la película. También me decanté por el lado de la comedia, al observar que Marcos Carnevale, director de comedias como Inseparables (2016), Corazón de león (2013), El fútbol o yo (2017), entre otras, figuraba como uno de los guionistas.
Comedia, acción, thriller; ¿Qué estaba a punto de ver? Esta incertidumbre demostró ser una buena estrategia por parte de la producción (aunque no estoy segura de que haya sido intencional), porque me encontré con una historia con mucho corazón, que no pensé que me fuese a emocionar como lo hicieron algunas de sus secuencias y su final.

Tití Malvestiti (Jorge Marrale) fue el utilero de la selección argentina de fútbol durante el Mundial llevado a cabo en México en 1986. Mítico mundial en donde, no solo Argentina ganó la Copa del Mundo, sino que también fue escenario de inolvidables partidos como aquel en donde acaeció el gol de Maradona que terminó siendo conocido como la Mano de Dios. Es al término de este partido donde comienza esta historia, cuando Tití presencia como Maradona intercambia su camiseta con un jugador inglés, quedando así la legendaria casaca azul perdida en territorio enemigo.
Este recuerdo persigue a Tití hasta el presente, un hombre mayor ya, pero que sigue ejerciendo de utilero en un club de barrio, a pesar de que ya podría haberse jubilado. Es este trabajo lo que lo mantiene vivo, mientras que el resto de su vida lentamente se desmorona; no solo su salud se encuentra deteriorada (iremos viendo que sufre problemas de memoria) sino que también la relación con su hija, Erika (Natalia Oreiro).

Las ficciones nacionales en donde el fútbol masculino aparece, de una u otra manera, como tema principal suelen estar completamente viradas hacia la comedia, dejando de lado el drama más puro, solamente haciendo uso de este para instalar el conflicto que mueva la trama y ya. Películas como la ya mencionada El fútbol y yo o No llores por mí, Inglaterra (2018, dir. Néstor Montalbano) son los ejemplos que se me vienen a la cabeza cuando pienso en el fútbol masculino argentino en el cine de ficción. Por eso fue una grata sorpresa encontrarme con una película que, si bien no deja de lado la comedia, no rehúye de presentar un tema más complejo y dramático como lo es la cuestión de Malvinas y la pérdida de un familiar (el hijo de Tití en este caso) a causa de este conflicto que tanto marcó a nuestro país.
Como pensé en un primer momento, esta película no se trata únicamente de una comedia sino que también un sentido homenaje a los héroes de Malvinas y a sus padres. La casaca de Maradona no es solamente importante para Tití como argentino, por tratarse de un objeto que debería ser patrimonio nacional, sino que también es importante para él en calidad de padre, ya que la misma esconde un significado mucho más trascendental vinculado a la pérdida de su hijo en Malvinas. Por lo que recuperar aquella camiseta se hará indispensable, algo que tiene que conseguir sí o sí antes de que sea muy tarde.
Es un acto político. Una revolución.

Siempre existió una rivalidad entre Argentina e Inglaterra, rivalidad que se acrecentó luego del conflicto armado por las Islas Malvinas. En 1986, el conflicto estaba más que fresco en la mente de los argentinos e ingleses, por lo que cualquier cruce supondría (y sigue suponiendo) algo más que un mero cruce en una competencia deportiva. Por eso aquel partido no fue solo un partido de fútbol más; fue la continuación de un conflicto armado, pero sin el injusto derramamiento de sangre. El director italiano Paolo Sorrentino bien da cuenta de la importancia de esta victoria deportiva (y más específicamente el gesto de un gol como el de Maradona) en su película Fue la mano de Dios (2021) cuando uno de los personajes, al momento de celebrar este famoso gol, exclama con respecto a Maradona:
Ha vengado al gran pueblo argentino, oprimido por los innobles imperialistas en las Malvinas. ¡Es un genio! Es un acto político. Una revolución. Los humilló.
Pasión y política se juntan. En este caso, una no puede existir sin la otra. Ese gol, se quiera o no, representa mucho más que un simple tanto en un partido. Es un grito de liberación, de catarsis, contra todo lo sufrido en los años previos a aquel momento. A esto se refiere Sorrentino con lo de acto político. Y esto no es exclusivo de aquel mundial. No es por nada que la canción que se convirtió en el himno extraoficial para los argentinos durante el mundial de Qatar 2022 contenga la frase “Por los pibes de Malvinas que jamás olvidaré." El fútbol sigue siendo político, se quiera o no.
A lo largo de la película aparecen fugaces momentos, producto de la enfermedad que corroe la mente del protagonista, donde se muestra la guerra y la realidad que aquellos muchachos argentinos experimentaron en las islas. A pesar de que son realmente escasas estas secuencias, las mismas son lo mejor logrado de la película, ya que en pocos segundos logran recrear aunque sea una fracción mínima del horror. Además son fundamentales para dar cuenta del estado mental del protagonista. Su mente ya no logra registrar sucesos recientes (como la mismísima muerte de Maradona), pero cuando se trata de su hijo, no sólo lo recuerda sino que también su cerebro le juega la mala pasada de mostrarle un pasado que, para él, está mas presente que nunca.

Se podría decir que tal vez estas secuencias pueden resultar emocionalmente manipuladoras y hasta forzadas, pero, en un contexto actual en donde a los pibes de Malvinas solo parecen ser recordados por una canción que se volvió viral en medio de un Mundial de fútbol, ¿es realmente forzado traerlos nuevamente a la vida y recordarlos en un par de secuencias? Hay algunos temas que es mejor que siempre se encuentren representados, incluso hasta el hartazgo si es posible, que dejarlos de lado para que sucumban en el olvido colectivo.
Debido quizá a lo pesado del tema que subyace a la trama principal, en segundo plano queda la relación padre-hija que plantea la película entre Tití y Erika. Si bien Natalia Oreiro figura como protagonista, justamente su papel sufre la misma suerte que su personaje en la ficción. El tratamiento de la relación padre-hija queda relegado por la pérdida del hijo varón. Esta subtrama deja que desear, ya que si bien el planteo del personaje de Erika es válido (a ningún hijo le gustaría ser dejado de lado por sus progenitores), queda opacado por la relación que guarda la película con la pérdida causada por la guerra de Malvinas.
En el final, ninguno de los personajes tiene un desarrollo propicio, dejando mucho que desear en cuanto a su relación. Lo que es más, tampoco se construye una relación entre Erika y su hermano. No me refiero a que hicieran falta flashbacks o momentos en donde podamos a ver a los dos hermanos juntos, pero sí hubiese sido apropiado ver más sobre los sentimientos de Erika acerca de la situación que compete la gran mayoría de la película. Ya que es notorio que difiere con su padre en la manera de duelo, pero al no mostrar mucho de su manera de hacer duelo, en el final su personaje da la sensación de alguien apático e indiferente.

La casaca de Dios es un película que apela a la emocionalidad que los argentinos guardan con el fútbol, en especial con su historia en los Mundiales (la final en Qatar y la subsecuente victoria argentina funcionan como una suerte de epílogo de la historia, aunque la forma en que es presentado sí resulta en este caso bastante berreta y forzada). Más allá de esto, personalmente decido quedarme con la manera en que recuerda a aquellos pibes de Malvinas, de los que jamás debemos olvidarnos. Y no solo con ellos, pero también con sus familiares. Con sus padres, especialmente.
La Memoria es un músculo que debe estar en constante funcionamiento. Y si esta película es una manera de hacer que esta Memoria siga funcionando, bienvenida sea. En el (devastador) contexto en el que nos encontramos, en donde pareciera que para muchos la Memoria es selectiva, nunca está de más seguir machacando con lo que es realmente importante de recordar.
Información técnica
Título: La Casaca de Dios
Dirección: Fernán Mirás.
Guion: Marcos Carnevale, Javier De Nevares y Fernando Vázquez Mazzini.
Elenco: Natalia Oreiro, Jorge Marrale, Zoe Peralta, Facundo Antaman, Damian Dreizik, Lautaro Delgado, Rafael Ferro, Damian Canduci.
Fotografía: Lucio Bonelli.
Dirección de arte: Ezequiel Galeano y Gonzalo Cordoba Estevez.
Edición: Felipe Lima, Sofía Merle, Mauricio Albornoz.
Música: Iván Wyszogrod.
Duración: 95 minutos (1h 35min)
País: Argentina.
Fecha de estreno: 9 de Abril de 2026 (Argentina)
Compañías productoras: Frontera+, Condeco Media, Prisma Cine.
Distribución: Moving Pics.




¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.