Sheldon Cooper soy yo 

Era una mañana de domingo del año 2007. Yo pasaba por los canales de la televisión sin ánimo. Repentinamente, me detuve en uno de ellos. En aquella época ya me encantaban las sitcoms, y entre mis favoritas estaban Seinfeld, The Nanny y My Wife and Children - todos tesoros de los años 90. Era llegada la hora de conocer una sitcom moderna.

La serie que era exhibida se llamaba “The Big Bang Theory”. Era acerca de dos amigos físicos que recibían una nueva vecina, una mujer guapa e incompatible con sus intelectos. Mirando desde hoy, una premisa algo machista, ¿no? Pero además de la premisa venía la ejecución.

Los físicos eran Leonard (Johnny Galecki) y Sheldon (Jim Parsons). Leonard logo se enamoraría de la vecina, Penny (Kaley Cuoco), pero Sheldon era quien acaparaba la atención.

Sheldon es el “nerd” clásico: súper inteligente, terminó la universidad a los quince años. Es también lleno de “manías”. Puede ser clasificado como “raro” en su manera de vestirse, de hablar, de comportarse en general. Yo, adolescente mirando aquella serie, era también así.

Sheldon era brillante. Yo también. A él no le gustaba mucho interagir con la gente. A mí tampoco. Él a veces no comprendía la ironía y el sarcasmo. Yo tampoco. A él no le gustaba que cambiasen sus rutinas y rituales. A mí tampoco.

Yo, que amaba las sitcoms desde que mi madre me presentara a Will & Grace y The Nanny un par de años antes, por la primera vez me he visto retratada en una serie. Por primera vez estaba yo allá, en la pantalla, y podía reír no de mí, como reían los valentones de la escuela, pero conmigo misma, con mis exageraciones. Pensé que era algo normal. Pero no era y de nuevo Sheldon Cooper me ayudaría a descubrir algo que no era acerca de la ciencia.

Un día estaba leyendo mi revista de curiosidades favoritas cuando llegué a un artículo sobre la entonces así nombrada Síndrome de Asperger. El artículo afirmaba que Sheldon Cooper de The Big Bang Theory era un ejemplo de personaje con Asperger. Si yo era como él, significaba…

Sí. Allí todas las piezas del rompecabezas se encajaron. Mi vida cambió por completo.

No fue después de leer el artículo de la revista que fui a buscar ayuda de especialistas. Aún me quedé estudiando más, investigando por cuenta propia, leyendo acerca del autismo en especial en nenas, porque para las mujeres los síntomas y señales son diversos. Leí libros, accedí a listas, no paré de recoger información. Y seguí viendo y me divirtiendo con The Big Bang Theory.

Fue sólo con 23 anos que fui buscar a especialistas para confirmar o rechazar el diagnóstico. Le revista estaba correcta, y con mis búsquedas supe de antemano: estoy en el espectro autista. Fue un momento que coronó my trayectoria de autoconciencia.

Preguntados si Sheldon Cooper estaba en el espectro autista, los creadores de la sitcom rechazaron la idea. No querían un personaje que podría ser diagnosticado o estereotipado. Sheldon era raro y punto. Y era como yo.

Después de doce temporadas, la sitcom terminó, pero yo debo seguir viviendo. Con mis “manías” que son mucho más que eso. Y fue Sheldon que me enseñó algo muy importante acerca de mí.

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