Zoë Kravitz comenzó su carrera profesional como actriz a mediados de la década del 2000 con papeles menores en cine y televisión, antes de expandirse a compromisos sostenidos en otros medios cinematográficos. Se unió tempranamente a clubes de teatro locales y se incorporó a proyectos que integraban la interpretación narrativa, lo que la llevó a papeles recurrentes en televisión y a la interpretación de voz en largometrajes de animación. Kravitz continuó desarrollándose en producciones de televisión de conjunto y de larga duración, a la vez que participaba en proyectos cinematográficos internacionales. Amplió su alcance creativo formando y liderando grupos musicales y adentrándose en la producción y dirección, coescribiendo y dirigiendo un largometraje. Su trayectoria profesional se mueve entre la televisión, el cine, la voz, las colaboraciones en directo y los papeles con socios nacionales e internacionales en diversos formatos.