Megan Burns, conocida en la música como Betty Curse, inició su trayectoria artística cuando su abuela la inscribió en clases de interpretación a los once años, lo que la llevó a ser seleccionada para Liam y a obtener el Premio Marcello Mastroianni en el Festival de Venecia. Ese reconocimiento propició su inclusión en una película de un director destacado como superviviente en una producción influyente del género. Posteriormente pasó de la actuación a una identidad musical, lanzando un álbum pop-punk y presentándose en un especial televisivo infantil.