Contiene imágenes breves, pero inquietantes y horripilantes sobre la matanza de delfines en Taiji, Japón.
La película es informativa, interesante e inspiradora, pero contiene imágenes impactantes: agua roja como la sangre, pescadores golpeando y delfines luchando y muriendo.
Además, hay una tensión casi constante en la película, una amenaza de violencia siempre presente.
El objetivo de la película es inspirar al público a que se puede hacer algo, pero a los espectadores más jóvenes y sensibles se les puede molestar.
Esta es una película muy discordante emocionalmente.