Los vigilantes vestidos como caballeros obligan a los criminales que han secuestrado a luchar contra ellos hasta la muerte con espadas, hachas, lanzas y mazas.
Algunas peleas a puñetazos.
Los "caballeros" vigilantes a caballo persiguen a las personas que escapan en un coche. Golpean el coche con lanzas y hachas.
Un "caballero" justiciero es empalado en la puerta de un castillo.
Una furgoneta de la policía explota.
Un hombre que intenta matar a dos personas les lanza una cadena y ésta queda atrapada en un estante. Tira de la cadena tan fuerte como puede y el estante cae encima de él. Las hachas que cuelgan del estante caen sobre él y lo matan.