Hay una fuerte violencia sangrienta que involucra armas blancas.
Las personas son apuñaladas en la cara, las manos o el cuerpo durante las escenas de pelea, mientras que a otras personas se les cortan las extremidades o los apéndices.
A un hombre le arrancan el ojo con el pulgar, lo que produce un chorro de sangre.
Las escenas de lucha moderadas presentan golpes crujientes y estilizados y el sonido de huesos rompiéndose.
Un hombre golpea a una mujer y la agarra por el cuello, sin detalles visibles de la herida, durante secuencias de abuso doméstico.
La violencia provoca chorros de sangre y fuertes detalles sangrientos, incluida la visión de miembros amputados.