Jacob Black: Del Chico Tiburón al hombre lobo más sexy de Crepúsculo:  Spoilers

La Saga de Crespúsculo (2005) de Stephanie Meyer, al igual que para muchas chicas de mi edad, marcó un antes y un después en mi vida. Actualmente tengo 27 años, y lo admito, soy una fiel seguidora de esta increíble escritora, enmarcada dentro de la corriente neo vampírica de la literatura gótica-romántica.

No soy la misma persona, luego de haber leído la saga de libros completa y de haber visto las adaptaciones e implicaciones de la misma, mucho menos, después de haber incursionado en este mundo de la fantasía victoriana.

Si bien es cierto que, yo siempre he sido una fanática de los vampiros, ya que son los seres mitológicos más misteriosos, luego de las sirenas. En este apartado quiero hablar del grupo de los lobos y no de los vampiros.

De hecho, para serles totalmente sincera, entre las cosas que no me gustaron sobre la figura del neo vampiro que Meyer nos presenta en esta saga, es que, no estoy y nunca estuve de acuerdo con su habilidad de brillar bajo la luz del sol como si fuesen que ¿hadas? ¿dioses?, no lo se. En fin, la verdad me decepcionó mucho esa decisión de la autora; hubiese preferido que tuviesen alguna especie de collar, anillo o prenda que los protegiera de los rayos ultravioleta. Esa es una de las razones porque las que siempre he sido del equipo de Jacob.

Sin embargo, para ser alguien que creció toda su vida, rodeada de libros, series y películas de vampiros; que también ha investigado, a profundidad, muchas cosas acerca del fenómeno del vampirismo desde sus inicios, con El Vampiro (1819) de John Polidori; aunque la mayoría de los estudiosos, dentro de el área, crean que Drácula (1897) de Bram Stoker fue el primer registro literario e histórico de vampiros… Esto no es verdad. El primero es y siempre ha sido el relato de John Polidori, solo que surgió en una época, en la cual, este género literario no era muy conocido.

En fin, volviendo al tema que nos copete. Uno de mis amores platónicos del cine es y siempre ha sido Taylor Lautner, es decir, el actor que se encuentra detrás del personaje de Jacob Black de la Saga de Crepúsculo (2025) y de la obra literaria de Meyer. Sin embargo, no fue en esta saga donde lo conocí por primera vez.

No se si recuerden de la famosa película titulada: Las aventuras de Sharkboy y Lavagirl (2005) un éxito en taquilla, ganadora de varios premios y la primera película producida en formato 3D, de allí en más, se originó todo esta fenómeno tridimensional de la película y se volvió el “Boom” cinematográfico que todos conocemos.

Bueno, cuando era niña y esa película se estrenó, yo tenía ocho años y más allá de todo el revuelo que generó el que fuera la primera película en 3D, si mal no recuerdo, y todos los niños estaban locos con sus lentes azul y rojo. Yo fui a verla al cine. Recuerdo que mi mamá nos llevó a mí y mi hermano, de cinco años, a verla luego de salir de clases, fue un viernes.

Cuando estaba viendo esta película el “chico tiburón” llamó poderosamente mi atención, no solo por lo extraño que se veía con la aleta dorsal de su traje, el poder respirar bajo el agua sin problemas, las bránqueas que le salieron tras su mutación o incluso sus dientes medio filosos. Todo eso incluido dentro del cuerpo de un niño “normal” de 10 o 12 años.

No lo supe en ese momento, sino que me enteré muchos años después cuando ya era mayor, pero porque digo que Taylor siempre ha sido uno de mis “amores platónicos” del cine, porque, desde el momento número uno que lo vi en esa enorme pantalla y en la conocida como: “la séptima maravilla del mundo” fue mi primer “Crush” y yo se que suena tonto y estúpido, pero a ver, que esperaban que les dijera si era una niña de ocho años quién había conocido, según su cerebro infantil, el primer amor de su vida….

Después de pasar por ese momento tan embarazoso en mi vida, fui creciendo y es allí donde llegamos a la saga de Crespúsculo (2005). Cabe acotar que, antes de ver la adaptación del cine de esta película, ya me había leído el primer libro de la saga de Meyer, titulado de la misma forma. Es irónico porque de todas las criaturas mitológicas que han existido, a lo largo de los años, los mitos, leyendas y los cuentos que he leído o la historias en la fogata que mis abuelos me contaban; los hombres lobos no habían capturado mi atención en lo absoluto, solo lo vampiros. Eso sí, estaba informada de su eterna rivalidad, hecho que la película de Van Helsing: el cazador de monstruos (2007) confirmó cuando se estrenó. Sin embargo, no coinciden con todos los registros históricos, alrededor del mundo, de ciertos avistamientos o mitos y leyendas que personifican y han personificado, por décadas, estos dos seres mitológicos.

De hecho, si nos vamos a los registros griegos de los hombres lobos, se pueden observar algunos cambios en la historia de la rivalidad subyacente entre los “chupa sangre”, “inmortales” y los “prisioneros de la luna llena” o “las bestias nocturnas”. Pues en ellos se pueden observar que aunque la maldición del hombre lobo, sí, fue una maldición efectuada por Zeus, padre de todos los dioses del Olimpo y dueño del rayo y los truenos, acorde a su leyenda; debido a que sacrificaban niños inocentes en su nombre. Para la Edad Media esto cambió radicalmente.

Hay historias y mitos que defienden la idea de que Los Hombres Lobos formaban parte de un grupo propio de la Iglesia Católica, utilizado para la protección de los seres humanos, aquellos inocentes contra los “supuestos vampiros” y no siendo los enemigos de la población.

En fin, datos curiosos. En el caso específico de Taylor Lautner y su personaje de Jacob Black, cuando comencé a ver esta cautivante historia de una amor “prácticamente imposible” por leyes de la naturaleza entre un medio vampiro y una chica humana. Nunca me gustó esta pareja y tampoco la forma, en la cual, dibujaron a los vampiros, literalmente, me sentí ofendida con ese tipo de transgresión al mito del vampiro Transilvano.

Por esa razón, desde el día uno, fui del equipo de Jacob. Lo admito, Taylor Lautner fue una de las razones, por las cuales, quise ver esta saga y comencé a leer los libros, algo en ese personaje, tan misterioso, tan disruptivo y rebelde cautivó toda mi atención. Eso sí, lo admito, odié la forma en la que presentaron a este personaje en la primera película y parte de la segunda, con su pelo largo y eso, parecía mas mujer que hombre; personalmente, opino que parecía ser un personaje travestido, nada agradable a la vista.

Ahora bien, cuando Jacob se vuelve hombre lobo, mejor dicho, cuando tiene su “despertar” como hombre lobo, el chico bueno quedó de lado y el chico rebelde hizo su maravillosa aparición.

O sea, si ya me había enamorado a primera vista del “chico tiburón” imagínense cual fue mi reacción cuando Jacob pasa de ser un personaje plano, nulo, casi inexistente, ha ser no solo el enemigo autoproclamado de Edward Cullen y su familia. Todo por el corazón de Bella. Sino también por su valentía y osadía. Siempre apoyé esta pareja. Me hubiese gustado que Bella se hubiese quedado con él y no con Edward, porque a ver, siendo honesta tenía todas las de ganar, jajaja.

Cuando vi eso, en pleno cine y leyendo la historia dije ¡Wow! y ¡OMG! cambio notable, luego comenzó a agarrar mas terreno, a no ser asustadizo, sino todo lo contrario, es decir, temerario, rebelde, osado, usando motos y con tremendo estilo de “Bad boy” Especialmente cuando cambió su look y su guarda ropa completamente. Chaquetas de cuero, pantalones negros con cadena… En pocas palabras, la versión perfecta de mi “amor platónico de película”. Nunca perdió su toque, siguió siendo original y trazó su propio camino. Prácticamente le dio dos patadas al personaje de Edward, por no decir otra cosa.

Incluso con su figura como lobo, que fue la “cúspide de toda su personalidad” me enternecí completamente, supo compaginar, de forma memorable y trascendente, ambas personalidades y fue un cambio del cielo a la tierra. Eso, sin mencionar las icónicas escenas sin camisa y donde dejaba ver su tatuaje de la tribu.

En fin, para no hacer el artículo tan largo, por todo lo que dije anteriormente, Jacob Black fue y siempre ha sido mi amor platónico en el cine, porque su personaje tan icónico fue la perfecta unión entre el chico bueno y el chico malo. O sea, no se explicar mi amor incondicional a este personaje literario. Solo puedo decir ¡Bien pensado Stephanie Meyer! y todo el equipo de producción y post-producción durante toda la saga de Crespúsculo. ¡Un personaje único, profundo y muy bien logrado! Que logró impactar, para siempre, a una generación completa de chicas jóvenes. Un personaje entrañable.

Y si eso no fue suficiente, cuando apareció Renesmee dentro de la historia y Jacob, aunque quería destruir a esta niña por haber matado a su amada Bella e incluso sabiendo que ella nunca correspondería a sus sentimientos, no pudo hacerlo porque se imprimió de ella, sin poder evitarlo, como instinto natural de los hombre lobos, según la leyenda que se manejó en esta historia, fue el “Top” más “Top” de todo. O sea, un amor inexplicable, una fuerza inmutable e incluso, la causa de una posible muerte, en caso de que ocurriese la lejanía entre el “chico lobo” y su amor verdadero. Todas estas implicaciones dentro de la trama y la personalidad de este personaje literario, valga la redundancia, le dio más humanidad y sentimiento al mismo. Lo que lo convirtió en un personaje más “real” ya que, ejemplifica muy bien, no solo que hasta los monstruos más terribles tienen sentimientos y corazón, sino que también, a pesar de su transformación en estos seres; ninguno de ellos perdieron su escencia o corazón noble. Aquel que en algún momento los caracterizó en su vida anterior.

¡Me encantó! que al final de la saga de Meyer, el amor y la entrega de Jacob, hacia Renesmee, ese que tuvo por tantos años hacia Bella, sería correspondido finalmente finalmente. Eso le dio alivio a mi corazón herido. ¿Quién no quiere un novio o esposo, que este dispuesto a dar su propia vida, de ser necesario, para garantizar el bienestar de aquella chica o su ser amado?

Eso fue todo para mí, ese gesto de entrega, gratitud, amor verdadero, amor genuino, fue la dosis que le faltaba a ese personaje luego de haber sufrido tanto. Por eso, lo repito de nuevo, Jacob Black es y siempre será uno de mis mayores amores platónicos dentro del mundo cinematográfico.

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