Ahora que tengo veintitres me asusta seguir sintiéndome tan identificada como cuando tenia quince y la ví por primera vez. La verdad es que me da miedo eso, seguir sintiendo tan igual, seguir sintiendo dolorcito cuando veo a Hailee Steinfield en esa película porque aunque suene cliché, así me sentía yo, o así me siento, así trato de dejar de sentirme.
La simple acción de mirarse al espejo confundida, asombrada, decepcionada, perdida y enojada hace que la película empiece de una forma demasiado veraz con la realidad de la adolescencia. A veces me olvido que el hecho de tener un grano, de comparar mi cara con la de otras chicas, mi cuerpo, mi cabello, mi ropa, era de los pensamientos más profundos y obsesivos que podía tener como adolescente. Para mi, o Hailee lo sentía muy real en ella misma también, o definitivamente puso un performance que lo sentí cercano, veraz, y real, muy real.
La verdad es que mentiría si dijera que tuve muchos amigos a mis diecisiete. La realidad es que así como Nadine (Hailee Steinfield) me aferraba a mi única amiga, a mis únicas dos, a las que cuando peleábamos hablaban mal de mi a mis espaldas y cuando salíamos a vacaciones parecíamos extrañas. La amistad que se ve reflejada entre Nadine y Krista definitivamente resuena entre las amistades femeninas que todas hemos tenido. Crecer con alguien y pasar por la adolescencia junto a alguien te hace sentir como si esa persona fuera tu refugio, como si te protegiera de la burla de las personas que se burlan de las que están solas, como si fuera eso que te mantiene socialmente “normal”, “aceptable”. Tener amigos siempre, te hace ser normal y aceptable, no?
Me atrevería a decir que así se sentía Nadine cuando supo que podía perder a su única amiga por culpa de su hermano, traicionada. Krista era el refugio de ella, no de el, no de el porque el si lo tiene todo socialmente, porque también a ella?
Tal vez siendo adolescente caemos mucho en creer que todo es lo peor, que todo el mundo nos odia y que este hoyo horrible y depresivo nos va a consumir y no vamos a poder salir, que somos “el centro del universo”, que nuestros problemas son demasiado abrumantes y que estamos absolutamente solos. Para ti suena exagerado pero para mi, para Nadine y estoy segura que para el 85% de adolescentes del mundo, así se siente.
Jamás me sentiré tan vulnerable como cuando se termina una relación, incluso de amistad, y me vuelvo a sentir sola. Tal vez Nadine se sintió igual y por eso le pareció mejor soltar sus problemas con su profesor, que llevarlos sola. Lo curioso del persona de Max es que aunque en pantalla se muestra hostil y despreocupado, siempre nos dan a entender que en realidad, si le importa Nadine, tal vez la compadece un poco y tal vez subestima sus problemas, pero está ahí para ella, de una forma u otra.
La necesidad y obsesión insaciable de stalkear al que te gusta me dí cuenta que es algo muy normal entre nosotras. Nadine claramente no es la obsesión y añade un factor más del porqué está tan bien escrito su personaje. La necesidad de aprobación, de ser vistas, de que nos deseen, de que nos quieran..
¿Estamos todas locas o porque todas parecemos tener impulsos como los que tuvo Nadine con respecto a Nick?
Más allá de lo genial que me parece la película en general, realmente me marcó porque aunque el cine siempre ha sido un escape para mi, jamás pensé sentirme tan cómoda y reflejada viendo una película. Obviamente no soy yo, en pantalla, pero la persona que la escribió sabe que varias sentimos el mismo dolor, la misma angustia, el mismo estrés, la misma necesidad de pertenecer, de no ser invisibles, la misma impotencia que muestra Nadine cuando exclama que odia como se ve, como camina, como habla, y no sabe como parar ese sentimiento..
¿Cómo paramos ese sentimiento?
"The edge of seventeen tiene un puesto seguro en mis películas favoritas, y uno mucho más seguro entre las películas que me hacen amar, amar mucho más, a esto llamado cine.


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