Los fans del cine de terror saben perfectamente que si hay algo que caracteriza al género es su mirada sobre la mujer. Promiscuas o recatadas, ángeles o demonios, las películas de horror viran sobre estereotipos acerca del género femenino y polos opuestos -porque todos sabemos que una mujer no puede disfrutar de su sexualidad y, al mismo tiempo, ser una mente brillante-. En base a esto, a continuación analizaremos la representación y el papel de la mujer en el cine de terror.
Las mujeres supieron ser las protagonistas perfectas de los slashers de los años 90, con películas como Scream (1996, dir. Wes Craven) y I Know What You Did Last Summer (1997, dir. Jim Gillespie) que coinciden ambas en tener a una joven adolescente como personaje principal y unión de toda la historia. Pero, ¿qué tienen de particular estas chicas? Vayamos en orden.
Scream comienza de una manera totalmente original. Mata a la estrella con la que había promocionado el filme en los primeros 10 minutos de la cinta, Drew Barrymore, shockeando a la audiencia entera. Ghostface, el villano de la película del que se burla Scary Movie, llama a su víctima y comienza hablándole de una manera gentil, hasta que ella sospecha de él y las cosas cambian. Luego de este primer asesinato, la película se va a centrar en Sidney Prescott (Neve Campbell) convirtiéndose en el nuevo blanco del misterioso asesino que se esconde detrás de una mascara y un disfraz negro.
En un principio, Sidney es presentada como la chica dulce, que tiene una historia personal difícil (recordemos que su madre fue asesinada el año anterior) y que, debido a que se convierte en el continuo blanco de Ghostface durante toda la saga, se ve obligada a volverse una persona fuerte y valiente que lucha contra el villano para defender a sus nuevas víctimas. Así como no teme en golpear a Gale (Courteney Cox), la periodista de Woodsboro, cuando la tiene en frente, tampoco lo hace al reaparecer en las próximas películas para salvarla a pesar del riesgo que corre.
Por otro lado, I Know What You Did Last Summer empieza también con un asesinato, pero esta vez con un culpable (o culpables) distinto. Es un grupo de adolescentes quienes, sin querer, atropellan a un desconocido en la carretera y lo matan, para luego hacer un pacto de silencio y no hacerse cargo de lo sucedido. Aquí el hilo conductor es Julie (Jennifer Love Hewitt) que, a diferencia de Sidney, no es una simple víctima, sino alguien que cometió un crimen; sin embargo, mientras que uno puede juzgar a sus amigos por incitarla a mantener el secreto y fingir que no sucedió nada, es difícil hacer lo mismo con Julie puesto a que, luego de eso, muestra una y otra vez la culpa que siente por no haber ido con la policía.
Sin embargo, si volvemos a un principio, Julie no escapa del estereotipo de protagonista de película de terror, puesto a que, al igual que en la película de Wes Craven, es también aplicada, inteligente, empática y valiente.
Entonces, ¿es acaso una casualidad que la chica final sea siempre sensible y audaz al mismo tiempo? No. Si bien la respuesta fácil es decir “es un cliché porque es una película”, me voy a demorar en desarrollar la razón más compleja.
Así como en la vida real, las películas reproducen estereotipos y responden a los deseos del inconsciente colectivo. Es decir que si para la sociedad es más valiosa una mujer estudiosa, virgen y tierna que una más desordenada, feroz y abierta con el sexo, entonces el cine lo reproducirá.
Es por ello que el personaje de Paris Hilton es una de las primeras en morir en La Casa de Cera (2006, dir. Jaume Collet-Serra), porque probablemente la mayor parte del público no pudo empatizar con ella y, si esto no ocurre, entonces será insostenible para un próximo filme. En cambio, sí es una gran personalidad para una villana como Pearl (Mia Goth) de la película homónima dirigida por Ti West, porque es mucho más fácil imaginar a una mujer con tales características cometiendo los crímenes. Así, Pearl jamás podría sobrevivir en el mundo cinematográfico de Scream y Sidney no podría hacerlo en el de X.
Es en este caso donde me gustaría detenerme en X (2022), puesto a que es disruptiva en un aspecto: la sobreviviente de la masacre ocurrida en aquella granja es Maxine, que justamente no se caracteriza por ser como Sidney o Julie, sino todo lo contrario. El personaje protagonizado por Mia Goth no es particularmente suave o simpático, y hasta incluso por momentos es difícil empatizar con ella puesto a que es todo lo contrario.
Durante los acontecimientos el público general espera que sea Lorraine, retratada por Jenna Ortega, sobreviva, debido a que cumple con todos los estereotipos de los que hablamos anteriormente. Es decir, al lado de Maxine, Lorraine era mucho más puritana y “tradicional” que la otra, o sea la chica final perfecta para una película de terror. Sin embargo, muere.
A esta se suma Emerald Haywood, interpetada por Keke Palmer, en Nope! dirigida por Jordan Peele. Si bien Nope! no es slasher y Emerald no es protagonista, sino que es la hermana del personaje principal, es otra sobreviviente de la filmografía del cine de horror que rompe con lo establecido. Es irónica, despelotada y caótica. ¿Cuántos personajes con estas características hemos visto? Pocos.
No creo que sea casualidad la revolución feminista que está ocurriendo en los Estados Unidos con la resignificación de la mujer en el cine de horror que estamos viendo en los estrenos de los últimos años, todo lo contrario. El feminismo, entre muchas otras cosas, estableció una problemática: cómo es representado el género femenino en las reproducciones culturales. Así, el género no pudo escapar y son cada vez más las producciones que encarnan otro tipo de mujer, más audaz y que da de qué hablar.
En mi opinión, si bien amo a Sidney Prescott y me parece una protagonista genial, hacen falta más Gale Weathers en el mundo del cine.



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