Halle Berry intérpreta una madre soltera con dos hijos que decidió vivir alejada de la sociedad y criar a sus hijos como ermitaños en los confines de un bosque.
Un film basado en la frustración, paranoia y en los sacrificios de vivir aislado por el temor a confrontar los retos de una sociedad envuelta en la codicia, el egoísmo y la precariedad de valores y principios.
Enseñar a tus hijos a sobrevivir aislados e inocularle tus miedos es un factor o denominador común en la mayoría de las familias.
Analizando tomando en cuenta la trama, los miedos se recrudecen al escasear los recursos y en la misma manera que los niños van tomando conciencia de sí mismos, uno de ellos muestra su naturalidad y escepticismo por la misma incertidumbre de querer ayudar ante la realidad que atraviesan. Se manifiesta entonces la superviviencia del ser.
La necesidad de romper el patrón familiar (en este caso los miedos que infunda la madre), conduce a la rebeldía y la oposición de uno de los niños, quien ávido por buscar alternativas y soluciones; descubrir que hay más allá de los límites que le impone la madre por supuesta seguridad.
Es posible, que pueda está trama significar dos puntos esenciales para la educación y formación familiar:
- ¿Deben ser nuestros hij@s serviles a nuestros planteamientos conductuales?
- ¿Cuál sería el costo de inocular nuestros miedos y frustraciones a nuestros hij@s?
Dos aspectos fundamentales me deja la trama:
- La revelación o desobediencia es un factor natural cuando tratamos de ser imperativos con nuestros hij@s, eso despierta la necesidad de caminar solos y errar según sus propios términos, naturalidad humana cuando la conciencia es la que determina al sujeto.
- El ejercicio de dominación conyeva a repetir un patrón, en este caso nuestras frustración, miedo, paranoia, entre otros traumas son factores negativos que le transmitimos a nuestros hij@s.
- La necesidad imperiosa de que cada sujeto solucione en gran medida sus traumas del pasado -niñ@-adult@ para romper con el círculo patológico y hasta genético.
Un hijo servil Sam, quien se verá más afectados por los traumas de su madre. Y Koda quien se rebela por las condiciones deplorable que agravan la realidad existente.
Escepticismo, paranoia, obediencia y desobediencia; sobrevivír o morir ante una secuencia de horror que solo la madre puede ver y que va causando efectos en Sam, mientras Koda en su rebeldía quiere salvar a su familia del hambre y los miedos. Sucumben ante la muerte de la madre y el mal estado de salud por hambre de Sam, lo llevan a salir de los límites para buscar ayuda.
Uno queda atrapado en el círculo familiar y el otro cree que ha vencido.
¿Estarán a salvo? Todo parece indicar que Koda deberá ayudar a su hermano a romper el círculo de horror que sembró su madre en ambos.
Nos queda esperar la suerte que les depara el futuro, al descubrir que estuvieron atrapados, alejados de una sociedad avanzada para ellos. Adaptarse mientras vencen los miedos del pasado y los que en el nuevo mundo les tocará vivir.
¿Será, Koda o Sam?
Un buen sabor a espera nos dejó este filme y grata lección para quienes desean formar una familia.


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