Crítica: 28 Years Later, un escenario post-apocalíptico y… ¿casi poético? 

Quiero creer que todos los que lean esto coinciden conmigo cuando digo que el cine no es solo una mera fuente de entretenimiento, también es un arte que nos invita a explorar el mundo que nos rodea, cuestionarnos a nosotros mismos e incluso a los sistemas que gobiernan pero, sobre todo, es como un espejo que nos muestra una realidad, a veces pura, a veces llena de metáforas; una realidad que puede ser maravillosa o, al contrario, puede ser un mero reflejo de nuestros miedos más primarios. ¿Qué pasaría si te digo que 28 Years Later es todo eso a la vez?

28 Days Later fue un éxito inesperado como casi todos los fenómenos dentro del género del terror. Un caso similar ocurrió con A Quiet Place, una película por la que ningún estudio apostaba ni un centavo y terminó multiplicando su presupuesto en ganancias de taquilla, originando una secuela y un spin-off. Obviamente, era cuestión de tiempo que la cinta de Danny Boyle siguiera el mismo camino, después de todo, fue la que fijó las bases para el subgénero de terror post-apocalíptico. Así que ahora, tras años de especulación, 28 Years Later, la tan esperada tercera entrega de la franquicia 28…Later, es un hecho y no solo cumple con las expectativas, sino que las supera.

¿De qué trata 28 Years Later?

La película está ambientada dos décadas después de los eventos de 28 Weeks Later y las cosas no marchan nada bien en Reino Unido, territorio que se ha convertido en una zona de cuarentena cerrada. Nadie puede entrar ni salir, así que los supervivientes que aún habitan esta zona, se han agrupado en enclaves con sus propias virtudes, precariedades y luchas internas.

Uno de estos enclaves se ha establecido en una isla frente a la costa de Escocia, conectada al continente por una calzada a la que solo se puede acceder durante la marea baja. Uno de los habitantes, Jamie (Aaron Taylor-Johnson), ha estado preparando a su hijo de doce años, Spike (Alfie Williams), para que sea cazador-recolector, por lo que deberán emprender un viaje al continente (es así como llaman a la isla más grande) como parte de la preparación, aunque Isla (Jodie Comer), la madre de Spike, quien está gravemente enferma, no aprueba dicha exploración.

Para sorpresa de nadie, las cosas no salen según lo planeado en su misión, y el destino lleva a Spike a descubrir la existencia de un misterioso médico (Ralph Fiennes). Convencido de que este podría ayudar a su madre con su terrible enfermedad, Spike, ahora en contra de la voluntad de su padre, vuelve a escapar hacia el continente con su madre a cuestas para intentar salvarle la vida pero, evidentemente y dada las circunstancias, Spike y su familia tendrán que luchar arduamente para salir airosos en un mundo cada vez más caótico y podrido.

28 Years Later reinventa la trilogía sin perder su esencia

Uno de los logros más notables de 28 Years Later es, sin duda alguna, su capacidad para reinventar la narrativa sin traicionar sus raíces. Con esto me refiero a que, a diferencia de muchas otras franquicias, 28 Years Later no intenta emular la misma trama de las dos primeras entregas. Lejos de tornarse repetitiva, esta tercera entrega se enfoca en explorar nuevas facetas de la condición humana, demostrando que el instinto de supervivencia no solo se traduce en huir, el poder de adaptación también juega un rol importante.

Danny Boyle y Alex Garland vuelven a hacer equipo como director y guionista respectivamente (ambos solo fueron productores de la segunda entrega), consiguiendo que la historia evolucione a nivel de narrativa mientras que, irónicamente, nos muestran la involución que ha sufrido el mundo décadas después de aquel accidente que propagó el virus de la ira. En este presente que nos muestran, los recursos escasean cada vez más, la naturaleza ha reclamado grandes franjas del paisaje anteriormente poblado, los propios infectados han mutado hasta adaptarse de diversas maneras y, desde luego, la humanidad ha perdido todo sentido de compasión (quiero decir, los niños ahora tienen que aprender a matar para poder sobrevivir). El resultado es que “la sociedad” dividida ahora en enclaves se sienta como pequeñas sectas que se valen de sus propias virtudes (y de las carencias de las otras) para poder sobrevivir.

Una apuesta visual poética

El guión de Alex Garland mucho más complejo se vale de metáforas inquietantes para reflejar en lo que nos hemos convertido: un mundo dividido donde el más débil intenta sobrevivir en un entorno cada vez más opresivo. Es así como esta tercera entrega es, de lejos, la más sombría de todas, precisamente por la dinámica entre los personajes y la naturaleza de la historia. Sin embargo, esto también lo es gracias a la atmósfera inquietante.

Es increíble como Boyle, trabajando de nuevo con el director de fotografía Anthony Dod Mantle, y rodando principalmente con cámara en mano, logra capturar de una forma casi poética un mundo lleno de precariedad y desolación. De hecho, 28 Years Later es la primera película rodada íntegramente en digital que obtiene una distribución a gran escala. Utilizaron iPhones y desplegaron drones para no interrumpir la vasta vegetación por la que corren y se aventuran los personajes. Este peculiar y muy original enfoque de Danny Boyle, quien no había vuelto a dirigir de 2019, otorga al film un aire más moderno y libre.

La banda sonora es otro componente crucial que contribuye al impacto de la película. Si bien se mantiene fiel al estilo distintivo de las dos primeras entregas, con sus ritmos pulsantes y sus melodías melancólicas que evocan una sensación de urgencia, también introduce nuevas capas de complejidad sonora. Hay momentos de silencio ensordecedor que amplifican la tensión, y luego explosiones de música que te arrastran de lleno al terror más puro, tan característico de la franquicia.

Afortunadamente, Boyle ha sabido elegir su reparto estelar y aunque Aaron Taylor-Johnson, Jodie Comer y Ralph Fiennes son las grandes luminarias de la cinta y consiguen elevar aún más el material con excelentes interpretaciones, la gran revelación es Alfie Williams, que interpreta a Spike, de 12 años. El joven actor concede un trabajo lleno de matices, donde conduce al espectador a un mundo que, incluso para él, parece realmente desconocido. Además, Williams ofrece una energía que se antoja bienvenida, mucho más si tomamos en cuenta que 28…Later es una saga que pretende reiniciarse dieciocho años después de su segunda entrega (el próximo año llega el primer spin-off de la misma).

28 Years Later se destaca entre las películas de terror y post-apocalípticas por su notable profundidad. No es meramente una historia de supervivencia, sino una introspección sobre la esencia de la humanidad cuando las normas sociales se han ensombrecido. La película nos confronta con preguntas incómodas: ¿Una sociedad sin normas sigue siendo una sociedad? ¿Nos dejamos corromper o luchamos contra los corrompidos? La película no da respuesta, nos impulsa a buscarlas.

En definitiva, 28 Years Later es mucho más que una secuela; es una historia que subraya el potencial del cine para invitarnos a cuestionar la resiliencia humana. Cruda, conmovedora y profundamente humana, para los amantes del drama; inquietante y sombría para los amantes del buen terror. Un deleite visual para los amantes del cine. La cinta brilla demostrando que se puede hacer terror inteligente y emocionalmente potente, porque el miedo no siempre está en lo desconocido, es aún más aterrador cuando tiene el poder de reflejar la realidad.

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