Comparemos dos pelis: The Outrun y Beautiful Boy 

Cruzar películas e interpretar posibles análisis comparativos es un buen hábito cinéfilo. A veces surge la conexión a partir de elementos estéticos o coincidencias narrativas y, muchas otras veces, hacemos la relación a partir del eje temático. Si dos películas tratan el mismo tema, las ponemos una junto a otra y pensamos en sus similitudes y diferencias. En este caso elegimos dos que trabajan sobre el relato de consumos problemáticos en la juventud. Son dos dramas que provienen de textos autobiográficos y aportan complejidad a un tema tan amplio que sería inabarcable en una sola mirada.

En los últimos años, uno de los contenidos audiovisuales que destacó fue la serie Euphoria, que con una estética pop y en la piel de la artista Zendaya, se animó a representar el consumo problemático desde un relato dirigido a jóvenes. La serie, que bordeaba el tema entre la diversión y el drama, de pronto asumió en un episodio el desafío de crear una representación más contundente y dramática, poniendo foco en lo más violento de las crisis de abstinencia y el daño que genera como una onda expansiva que destruye todo lo que toca. Hasta el momento se enfocaba en una mirada adolescente y superficial.

Beautiful Boy: siempre serás mi hijo

La primera película seleccionada se ubica desde el punto de vista de un padre respecto de la adicción de su hijo. Sabemos que esta problemática involucra a todo el núcleo familiar y no solamente a la persona afectada, en ese sentido, esta película busca representar los conflictos emocionales y el impacto psicológico de parte de un progenitor que ve a su pequeño crecer y ser consumido por una enfermedad compleja y complicada.

Esta forma de narrar se proyecta para generar una empatía con otros padres que puedan sentirse representados en los momentos más difíciles de afrontar como el momento de poner un límite y también en los sentimientos más contradictorios como la frustración, la culpa y la vergüenza.

David Sheff es un escritor y periodista estadounidense cuyos artículos se publicaron en prestigiosos diarios y revistas como The New York Times o Rolling Stone. Su libro Beautiful Boy: A Father’s Journey Through His Son’s Addiction y el escrito por su hijo Nic Sheff, llamado Tweak: Growing Up on Methamphetamines, fueron la base para el guión de la película dirigida por el belga Felix van Groeningen.

La trama nos lleva a acompañar a un joven adicto y su padre en el camino de la recuperación en dos ejes temporales: el pasado y el presente. En el primero podemos ver una instancia incipiente llena de miedos y de indicadores que anticipan lo inevitable, mientras que el presente nos sumerge de lleno en el punto más difícil, de recaída en recaída.

David está interpretado por Steve Carell, de quien ya conocemos mucho en su faceta cómica y en este caso se vuelca hacia el drama de una forma fuertemente convincente y conmovedora. Este padre entra en una vorágine incontrolable: sabe que su hijo se dirige hacia la autodestrucción y, pese a cualquier voluntad de ayudarlo, debe asumir que es un camino de no retorno. Para entenderlo debe pasar por la angustia, la preocupación, el hartazgo e, incluso, la resignación.

Timothée Chalamet es Nic Sheff, el fuerte centro donde canaliza todo, un chico que se muestra débil y sensible que, en la experimentación con distintas drogas, cae en un pozo del que no puede salir.

La intención de la película se enfoca en mostrar la crudeza de un proceso que se apoya en los desafíos diarios y que nunca termina de soltarse del todo. La actuación de Chalamet es desafiante y contundente para generar el efecto de dureza. Algo de su presencia suave y sus rasgos inocentes también contribuyen a dejar en claro que este problema atraviesa a todos por igual, y nos evita caer en prejuicios y simplificaciones.

Lo más flojo de Beautiful Boy es la musicalización, errada y contraproducente al punto que logra ser lo que nos salva de un mar de lágrimas por lo fuerte que desentona, con alguna salvedad. Si uno logra aislarse de la música y se concentra en las situaciones encontraremos muchos detalles valiosos que, quizás, pasen más desapercibidos pero que pueden lograr hacernos sentir mucho y conectarnos de verdad con lo que la película nos quiere hacer sentir.

The Outrun - Un viaje de sobriedad

En la segunda de esta selección encontramos The Outrun, de la directora alemana Nora Fingscheidt, que antes había hecho Systemsprenger (2019) y The Unforgivable (2021).

En este caso está basada en el libro autobiográfico de Amy Liptrot, donde se cuenta una historia mucho más introspectiva y apoyada en el desafío con uno mismo para atravesar el proceso de rehabilitación. Este relato también busca formas más poéticas y figuras retóricas para expresarse.

La protagonista es la joven Rona, interpretada por Saoirse Ronan, quien también es productora de la película. Rona es una bióloga que vivió al límite en Londres y regresa como huyendo a las islas Orcadas de Escocia después de haber estado fuera durante más de una década. Una vez de vuelta se reencuentra con sus padres: su madre se acercó a la fe religiosa y entra en conflicto con su hija, que siente una fuerte mirada juiciosa de su parte. Su padre sufre un trastorno bipolar y ella está fuertemente atravesada por los momentos de crisis.

La búsqueda introspectiva nos muestra a la protagonista todo el tiempo en pantalla enfrentada a su soledad. El contexto climático es hostil, vientos fuertes, lluvias constantes, frío y nevadas la rodean constantemente y la llevan a recluirse y enfrentarse al mayor desafío, el autocontrol. Pero, a diferencia de otros relatos en los que el frío extremo de la isla podría significar un obstáculo, en este caso The Outrun traza una relación directa entre el sentimiento de la joven y su inmersión en el espacio. Ella se siente uno con ese frío helado, se siente identificada con ese espacio hostil, se siente cobijada por esas rocas y ese mar que rompe con todas sus fuerzas.

Acá la película tiene como intención sumergirnos de lleno en la subjetividad de la persona que padece la enfermedad. Entender que dentro del consumo problemático hay sufrimiento y hay otros dolores que se ponen en juego. La dificultad de enfrentarse a lo que resulta insoportable y a la vez la voluntad de vivir mejor, de aferrarse a un propósito que ayude a salir adelante.

Además, recordemos que hay buena parte del relato que busca figuras poéticas y literarias para expresar el viaje emocional. Esto se representa mediante la voz en off de Ronan que relata mitos y leyendas del folklore escocés y expresa sus observaciones sobre la flora y fauna local.

Mientras Beautiful Boy tiene una narrativa más tradicional y llana, The Outrun se anima a buscar su propio lenguaje, correrse de lo típico y acercarse a formas más independientes y autorales. No puede huirle a las escenas de recaídas y crisis típicas, así como a la representación de la violencia de estos momentos.

La búsqueda estética también se diferencia, ya que la primera se desenvuelve con un efecto naturalista, que por momentos parece demasiado suave, y la segunda tiene una identidad fotográfica apastelada y cargada de momentos fantasiosos y oníricos.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.