No podía pasar la ocasión de hablar del “biopic” que probablemente con más ansias esperaba de los últimos años, si es que se puede considerar como tal. Bruce Springsteen es uno de mis grandes ídolos, a quien he seguido en giras junto a la legendaria E Street Band desde que tengo uso de razón. De hecho, ya escribí el año pasado sobre una película que recomiendo fervientemente para los fans y no fans de Springsteen: Blinded by the Light (2019); una feel-good movie inspirada en la vida de un fan real del “boss”.
En esta horda de biopics que parece no tener fin alguno, es entendible que la mayoría esté un poco harta de ellos; sin ir más lejos, Sam Mendes va a realizar cuatro películas en torno a “Los Beatles”, una por cada miembro de la banda. Pero volviendo a Bruce Springsteen, este proyecto dirigido por Scott Cooper y protagonizado por Jeremy Allen White difiere de manera bastante radical en lo que respecta a su tono de la gran mayoría de biopics del estilo, aunque a nivel formal sigue partiendo de un estilo muy clásico. En lo que va de año, he hablado de otros dos biopics que me entusiasmaron bastante como fueron Better Man (2024) de Robbie Williams y A Complete Unknown (2024) de Bob Dylan; dos películas con las que comparte semejanzas en distintas cuestiones.
Springsteen: Deliver Me From Nowhere (2025), de Scott Cooper
Por un lado, Springsteen: Deliver Me From Nowhere (2025) es una película que cuenta un momento muy sombrío de la vida de Springsteen, ligándolo principalmente con la compleja relación que mantuvo con su padre desde la infancia; algo que también es predominante en la estructura narrativa de Better Man (2024), aunque a nivel formal sean dos películas muy distintas. La salud mental está muy presente en ambas también, por lo que tiene mucho sentido ilustrar esta comparativa.
Y en cuanto a la de Dylan, con la que más se ha comparado en las pocas críticas que he leído de la película, era notorio que se iba a hacer esta comparación al ser Springsteen un gran deudor de Dylan como compositor. Si bien es verdad que A Complete Unknown (2024) trataba más de un momento muy particular que atravesó el mundo del folk con la irrupción de Bob Dylan, Springsteen: Deliver Me From Nowhere (2025) trata más de la urgencia personal que dio lugar al lanzamiento de uno de los mejores álbumes de la historia, como fue Nebraska.
Aparte de contar con Jeremy Allen White, cuenta con un elenco conformado por Jeremy Strong, Stephen Graham, Odessa Young y Paul Walter Hauser, entre otros. Springsteen: Deliver Me From Nowhere (2025) se estrenó el pasado 24 de octubre en las salas de cine españolas, mientras que en Argentina lo hizo un día antes. Todavía no se sabe nada de la fecha para su lanzamiento en streaming, pero al ser una película de 20th Century Fox se prevé que acabe estrenándose en Disney+.
State Trooper
Esta película se trata de una adaptación del libro escrito por Warren Zanes: Deliver Me From Nowhere: La historia y creación de Nebraska. En este libro publicado en 2023 se habla del proceso creativo que llevó a Bruce Springsteen a concebir el álbum Nebraska, después del éxito obtenido con el álbum y la gira de The River. Deliver Me From Nowhere hace alusión a una línea de la canción “State Trooper” del Nebraska; uno de los grandes temazos de este álbum tan intimista y oscuro, en el que Springsteen llevó a cabo una especie de expiación musical.
Dicho esto, y entrando a hablar de lleno de la película, puedo entender que mucha gente no llegue a conectar con ella. Es muy acertado lo que dijo Springsteen en una entrevista durante la campaña publicitaria de la misma (en la que se ha involucrado enormemente), que definiría a la cinta como un “antibiopic”. Tras haberla visto dos veces y derramado un sinfín de lágrimas, he de decir que es un auténtico “milagro” que esta película haya visto la luz. Primero, porque elude de manera casi estoica caer en los manierismos propios de un “biopic”, tan efectivos y comerciales que todos los estudios parecen obcecados en lanzar uno tras otro últimamente.

Jeremy Allen White en Springsteen: Deliver Me From Nowhere (2025), de Scott Cooper
Springsteen: Deliver Me From Nowhere (2025) elude el tono heroico de la “rockstar” y no muestra el ascenso al estrellato tan atractivo en figuras tan enormes como Springsteen. Es un proyecto muy personal y, viendo la manera en que Springsteen se ha involucrado no solo en la campaña de promoción sino también en el rodaje, es algo que él deseaba que fuera de esta manera. Podrían haber hecho una película mucho más comercial si hubieran querido, ya que la historia de Springsteen y su banda daba para múltiples vertientes, pero se optó por la opción más espinosa y arriesgada de todas.
Digo arriesgada y espinosa porque, al fin y al cabo, más que un “biopic” es una película sobre la salud mental; mucho más autoconsciente (que ya es decir) que Better Man (2024) con Robbie Williams. El tono es áspero, casi constituido como un gran drama de “anticlímax”; un ejemplo claro de lo que quiero decir, aunque sean dos películas muy distintas de fondo, es la vilipendiada Joker: Folie à Deux (2024).
De ahí que entienda que muchos no hayan logrado entrar en ella, algo mucho más fácil para los que conocemos la historia y tenemos fascinación por ver en pantalla el proceso creativo detrás de un álbum tan especial de Springsteen. La película es un fiel reflejo de lo que Springsteen quiso hacer con este disco; es decir, dejar fuera todo el ruido de fondo para crear algo verdadero y personal, siguiendo su instinto y no los dictámenes de la discográfica.
Jon Landau y Springsteen
Otro aspecto en el que se apoya enormemente esta película son sus interpretaciones, especialmente las de Jeremy Allen White y Jeremy Strong. Es curioso que se centre en gran medida en la relación entre Landau y Springsteen, como pasó en el biopic de Elvis, aunque sus respectivos managers fueran totalmente antagónicos. Encuentro un gran acierto aunar esa relación casi paterno-filial, al mismo tiempo que se nos introducen flashbacks en blanco y negro con recuerdos nítidos que Springsteen sigue cargando en su adultez con respecto a su padre (encarnado por el grandioso Stephen Graham).

Jeremy Allen White y Jeremy Strong en Springsteen: Deliver Me From Nowhere (2025), de Scott Cooper
Es muy notoria la química entre Jeremy Strong y Jeremy Allen White, que consiguen llevar con lucidez a la pantalla ambas figuras. Es evidente que la presión y las expectativas sobre White eran enormes, pero considero que ha logrado de manera notable encarnar a Springsteen, con la dificultad que ello supone. En el caso de Strong, la presión no era tan grande, pero eso no quita que fuera un papel que exigiera un registro nuevo para él, y que ha sabido encarnar a la perfección. Ambos están increíbles y demuestran por qué son dos de los actores más prestigiosos de Hollywood.
La joven Odessa Young, que encarna los amores de Springsteen durante su juventud, también hace un papel muy destacable, con una actuación honesta y natural. Graham, al aparecer menos y con pocas líneas (entendible por ser un actor británico con gran acento interpretando a un hombre de Nueva Jersey), no tiene la misma presencia que los demás, aunque la figura del padre que interpreta es vital dentro de la cinta.
Conclusión:
Springsteen: Deliver Me From Nowhere (2025) es una película marcada por la desesperación y la urgencia de un momento tan particular en la vida de Springsteen. Tan oscura como el álbum que dio vida en 1982, desesperanzada y áspera, pero también libre y conmovedora. Me niego rotundamente a seguir la corriente que la califica como un “biopic” más, aunque entiendo que haya cierto rechazo hacia una película tan incómoda y lúgubre. Por mi parte, no puedo más que animar a la gente a verla, sea fan o no de Springsteen, porque dentro de esa concepción tan autoconscientemente “antiheroica” hay una cinta tremendamente especial que merece ser vista.




Share your thoughts!
Be the first to start the conversation.