El género de superhéroes o productos basados en comics estaba llegando a la cresta de la ola en sus historias y productos como “The Boys” que deconstruían al arquetipo del superhéroe comenzaban a tomar más peso. Esto se dio en 2019, mismo año en donde Marvel alcazaba algo irrepetible hasta la fecha que fue “Avengers - Endgame” y sacudía a la industria del cine. Sin embargo, ante todo pronóstico, DC que venía de capa caída con su universo cinematográfico, lanzo una película individual de uno de los villanos más icónicos de la cultura pop como es el Joker y que protagonizado por Joaquin Phoenix nos narra el origen de dicho personaje desde una visión única, desoladora y realista que le da su director Todd Phillips. Como resultado obtuvo el título de la película clasificación R más taquillera de la historia que fue superada recién en este 2024 por “Deadpool & Wolverine”; múltiples premios en diferentes galardones de prestigio en la industria del cine y como frutilla del postre fue el Oscar a Mejor Actor para Joaquin Pheonix por su interpretación, emulando el mismo logro que hace una década atrás Heath Ledger había logrado póstumo. Por ende, Warner exigió una secuela para continuar con el furor de esta versión del Joker en la cual muchos han empatizado con el personaje de Arthur Fleck. Efectivamente, la confirmación de su secuela llego y dio como noticia la incorporación de Lady Gaga como la versión de Harley Quinn de este universo, y cuyo nombre de la secuela es “Joker - Folie à Deux” o “Locura de Dos”, en donde tiene el agregado de ser una película musical mas todos los elementos que teníamos en la entrega pasada. Todd Phillips lleva a cabo esta secuela que en el mundo está causando polémica y está dividiendo la audiencia, aunque la gran mayoría coinciden que es una las peores películas del año y de adaptaciones de comic en general.
Arthur Fleck está encerrado en el Hospital Estatal de Arkham donde aquellos criminales con enfermedades mentales son enviados, y por ende él se encuentra allí luego de todo lo causado cuando se revelo al mundo como el Joker. Mientras espera poder ir a juicio y poder a un hospital psiquiátrico acorde a sus necesidades mentales, conoce a Harley también conocida como Lee, quien se muestra completamente atraída a la figura del Joker y el movimiento social que Arthur comenzó de manera involuntaria. Ambos comienzan una historia de amor y locura, que tomara rumbos completamente impredecibles y hará que Arthur se acepte así mismo como el Joker.

Para hablar de esta película hay que decir que la vara estaba muy alta, ya que estamos hablando de una película que estuvo nominada al Oscar a Mejor Película y gano dos galardones, uno de ellos el de Mejor Actor para Joaquin Phoenix. Mucho se habló hasta que finalmente se confirmó y que uno de los últimos manotazos de ahogado de la gestión anterior de Warner y DC, pero cuyas nuevas decidieron seguir adelante pese a eso, ya que estaba todo diagramado y la expectativa era grande si le sumamos a que ahora tenemos a Lady Gaga como Harley Quinn en la versión de este universo, la cual tuvo una reinterpretación en sus orígenes para que pueda sentirse orgánico dentro del tono y las reglas que Phillips planteo en la primera película. Hablando de lo positivo de esta película está el propio Joaquin Phoenix que está en piloto automático en esta segunda parte y que nos vuelve a dar un Arthur Fleck atormentado, aunque levemente menos inestable que la primera. El soundtrack una vez más compuesto por Hildur Guðnadóttir vuelve a ser increíble y repite de manera certera muchas de las composiciones que le valieron el Oscar a Mejor Banda Sonora en la primera película; y también hay que destacar la fotografía donde cada secuencia, cada frame y ambiente está representado con una calidad visual que podría ser fondo de pantalla de cualquier dispositivo móvil o computadora y que refleja el ambiente frío, sucio, desolado y depresivo que Gotham y este mundo presenta.

Esto es lo poco que se puede rescatar, y que ahora comienza un descenso total a los errores, horrores y un sin fin de malas decisiones que se tomaron para esta segunda parte. Empezando por Lady Gaga como Harley Quinn, que, si bien su interpretación no está mal, hace un trabajo muy bien ejecutado, termina siendo lo poco o directamente nulo que es la influencia de este personaje dentro de la trama, ya que desde el momento en que Harley sale de Arkham, su personaje no aporta nada en las decisiones y acciones que toma Arthur, e incluso se puede decir que su personaje se convierte en un decorado más que ni siquiera intenta ser importante en la historia. Su construcción al inicio es una muy acertada pero que se desmorona cuando quedan muchas dudas alrededor de este personaje y cuál era su motivación, su objetivo y no solamente vivir de la fantasía de lo imposible como le dice ella a Arthur en el momento que el deja a un lado su lado como Joker. Si bien la intención del personaje y el concepto de que ella está loca por el Joker se respeta, y quieren trasladar esto mismo, no se ve reflejado o ejecutado adecuadamente y a fin de cuentas termina restando importancia a un personaje que iba a ser el foco de atención y que solamente se utilizó para los números musicales de esta película e incluso aprovechar para que Gaga lance su nuevo disco como complemento de esta producción. Buen disco, pero una versión de Harley Quinn para el olvido.

Al inicio de la película se muestra una especie de corto animado al estilo de los Looney Toons que establecen una alegoría bastante interesante y que claramente intentaron que sea el punto de conflicto de la trama que es el hecho de la doble identidad, las dualidades y la fragmentación de la mente con otra personalidad. En el caso de Arthur se intenta explicar o llegar a la conclusión que Joker es otra personalidad dentro del cuerpo de el que se desarrolló como consecuencia de la vida llena de abusos y miseria que tuvo, y que en respuesta a todo lo que estaba atravesando en la primera película es Joker quien toma el control. Algo interesante para explorar pero que no llega a ningún puerto y se siente desaprovechado si tenemos en cuenta que en esta trama de juicio contamos con el personaje de Harvey Dent interpretado por Harry Lawtey, se podría haber hecho un contra punto más que interesante entre ambos personajes, ya que el personaje de Harvey Dent basa toda su forma de ser, su construcción y esencia en las dobles personalidades. Ver lidiar a Harvey con su lado de Two Face podría haber sido algo que le haya aportado algo diferente a la historia e incluso podría haberle dado un resignificado al título de la película utilizándolo no solo como referencia Joker y Harley, sino también al propio Harvey como Two Face y como su locura podría identificarse con la de Arthur.

Sin embargo, nada de esto ocurre y la película toma direcciones completamente apáticas y sin ningún tipo de repercusión alguna en los personajes o la trama en sí, además de que olvida focos de conflicto que eran esenciales en la primera película. Mucho se hace referencia a la película pasada y es que la trama esta 100% aferrada a ella y da vueltas sobre lo mismo sin aportar algún conocimiento nuevo al espectador o expandir lo ya visto. Quizás lo más grave de todo es el hecho de que Arthur no se identifique como el Joker al final de todo y que ese viaje de transformación y aceptación tan poético y maravillosamente construido en la entrega pasada sea pisoteado por la decisión de que no exista un Joker o, mejor dicho, que no era el verdadero Joker. La primera juega a la perfección el hecho del símbolo de Joker y lo que representa en sus seguidores que aceptaron sus actos y que descienden a la locura con él y dejando la muestra que todos podemos un Joker en nuestras vidas. Pero en esta secuela, sus seguidores son un fandom más como cualquier celebridad o participante de un reality show y que no hace otra cosa que arrepentir a Arthur de su verdadera esencia que nos hicieron creer que era Joker.

El final es lo más polémico de todo, ya que juegan la carta de que uno de los internos de Arkham asesina a Arthur al contarle un chiste para posteriormente estallar en una risa desquiciada y finalizar con haciéndose una sonrisa en la boca al cortarse con la navaja, dejando una clara referencia, homenaje o alusión al Joker de Heath Ledger que tenía esa característica. Una vez más, nunca tuvimos al Joker y siempre hemos seguido la historia de Arthur y que nunca iba a ser el Joker que conocemos o lo más parecido a él. Si bien la mitología de Joker juega con el hecho de que nunca sabemos bien quien es realmente y en 85 años de existencia del personaje no ha tenido un origen concreto, se puede contar de grandes maneras para causar este impacto o fidelidad al mito del personaje como se hizo a la perfección en la primera película. Claramente, se nota que Todd Phillips estuvo presionado por Warner para hacer esta película innecesaria que no aporta nada y que solamente mancha la obra maestra que fue la primera.

“Joker - Folie à Deux” es la mayor decepción del año y posiblemente lo peor, no sus inconsistencias sino por lo plana, vacía, frívola, sin alma y completamente falta de emoción que tiene. Si bien mantiene la calidad cinematográfica en su fotografía, su soundtrack, su dirección y muchos aspectos técnicos, luego en elementos de historia, interés, desarrollo de personajes, conflictos y otros atributos para conectar con Arthur o Harley son completamente inexistentes, sumado a los musicales que son olvidables y que son tan intrascendentes que es difícil decir si son buenos o malos. Por algo James Gunn y Peter Safran no pusieron el sello de DC Studios o algo similar, ya que esta producción fue un accionar puro de Warner y que solamente utilizo los nombres del universo DC solamente por tener los derechos de sus personajes y no mucho más. Phoenix viene de un fracaso taquillero como fue “Napoleón” y ahora con esta segunda se puede hablar de la maldición el Oscar que irónicamente gano con su personaje de la primera película; Gaga que parece que solamente quería impulsar un nuevo disco o cementara su carrera actoral; y Phillips que tenía que cumplir lo que decían. Mucho va a dejar que hablar durante semanas y meses, la taquilla y las criticas hablan en contra de ella, y deja en claro que la existencia de esta película es una locura o simplemente fue una maldita broma.




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